domingo, 17 de noviembre de 2013

Poser.

Poser.

Autor: kuriositet.
Clasificación: M.
Género: Drama.
Traductora: Roselin Rojas.
Original: Poser.

Resumen:


Gerard es un modelo joven e inocente. Frank es un fotógrafo mayor y experimentado.
Aún recuerda la primera vez que trabajó con Frank.

*


Donde las pieles se tocan, algo nuevo es creado.

En una cama, en una habitación, en un departamento, en un edificio, en una ciudad las pieles se están tocando. Piel joven; pálida, suave y flexible, es presionada contra piel vieja; experimentada, arrugada, bronceada y tatuada, y hay un contraste tan bueno y hermoso. El hombre joven suspira suavemente mientras inclina su cabeza hacia atrás ligeramente hacia la izquierda, mientras unos labios recorren la piel sensible. Labios de un hombre que ha estado con el doble de personas que Gerard en años.

Tiembla cuando el pensamiento se cruza por su mente, pero lo deja ahí, en lugar de enviarlo al último rincón de su mente como usualmente haría. Ese pensamiento solía espantarlo, la idea de estar con un hombre casi veinte años mayor que él. La idea de él enamorándose de un hombre casi veinte años mayor que él era una locura; no era algo que pasaría, nunca. Él no era... él no es gay.

Pero el tacto de los labios y la piel de Frank sobre la suya siempre le han hecho sentir cosas que lo han hecho pensar lo contrario. La sola mirada de Frank enviaba toda una arcada de animales a hacer estragos en su estómago, y la sensación de los ojos de Frank sobre él causaba estremecimientos por toda su columna.

Frank con una cámara en sus manos es una de las cosas más excitantes que haya visto, y saber que es él lo que Frank está buscando a través del lente de la cámara lo hace incluso mejor. Con cada click en el obturador, Frank guarda otro momento en el tiempo de sus absurdas fantasías. Nunca se ha enorgullecido de lo que sintió por Frank desde que se conocieron, pero mientras su mente no se deje llevar demasiado mientras esté trabajando, eso de hecho lo hace más sencillo. Estar de pie medio desnudo frente a una cámara e intentar lucir sexy nunca era difícil cuando era Frank quien sostenía la cámara, y su agencia contrataba a Frank la mayoría de las veces desde que notaron que sus fotos son mucho mejores comparadas con las de otros.

Todavía recuerda la primera vez que trabajó con Frank, la conexión inmediata que sintió entre ellos, y lo natural que era posar para él y su cámara. Como siempre, habían estado por lo menos otras cinco personas en la habitación: su agente, un maquillista que aplicaba nuevo maquillaje cada minuto, gente de la compañía para la que estaban trabajando en el momento... estaba rodeado de gente, pero el único en el que se concentraba era en ese hombre que nunca antes había conocido.

No estaba incomodado por los ojos oscuros que seguían cada uno de sus movimientos a través del lente, como usualmente lo haría cuando trabajaba con un fotógrafo nuevo. Se sentía cómodo estar frente a Frank, de tener esos ojos vagando sobre su pecho desnudo y bajando por su sendero de vellos y hasta los jeans ajustados para los que estaban tomando las fotos.

Frank se veía alegre durante toda la sesión, una sonrisa contenta, incluso una de medio lado, jugando con sus labios rosados. Un pequeño aro dorado adornaba el lado izquierdo de su labio inferior, al igual que otro en su fosal nasal derecha y expansiones en sus orejas. Le quedaban bastante bien, haciéndolo ver joven y rebelde como un adolescente, incluso cuando Gerard sabía que tendría por lo menos treinta. Tenía lo que parecían ser cientos de tatuajes a lo largo de sus brazos y manos, algunos asomándosele por el cuello, y cuando se agachaba, Gerard no podía evitar ver algunos en la parte baja de su espalda, mientras su camisa se alzaba.

Gerard no consideró a Frank exactamente atractivo, o buenmozo, o sexy tan pronto lo conoció. Era una persona agradable con la cual estar, lucía fresco y encajaba para su edad, y una amistad casual se desarrolló entre los dos hombres mientras trabajaban por lo menos una vez cada semana.

Sólo se dio cuenta de la manera en que le gustaba Frank cuando sintió celos por él. Hubo un día, unos meses después que se conocieran y comenzaran a trabajar juntos, que Frank trajo a un amigo para trabajar con él. Así fue como lo presentó, y Gerard no vio nada extraño en ello. No hay nada extraño con abrazar a tu amigo por la espalda, en serio. Pero cuando los vio besándose, sintió sus entrañas arder. No tenía sentido para él, que se sintiera de esa manera. Frank era un hombre. Un hombre casi veinte años mayor que él.

Ese día fue la mejor sesión fotográfica que tuvo en un tiempo, y lo supo gracias a la sonrisa en la cara de Frank. Escuchando sus usuales arrebatos de "vamos, cariño, mueve ese cuerpo sexy tuyo," y "Fabuloso, ahora nada más dame esa sonrisa," sólo lo animaban en sus ganas de brillar para Frank. Nada nunca se había sentido tan bien como escuchar a Frank exclamar "¡Hermoso, Gee!" una vez habían terminado, y se derritió en el abrazo del hombre tatuado.

"Gee..." Frank exhala con calma, moviendo sus labios suavemente hacia su barbilla y luego hacia sus labios que ya estaban devolviendo el beso ansiosamente. "Eres increíble," murmura Frank sobre sus labios, pasando sus manos ásperas sobre el cuerpo pálido y suave de Gerard, acariciando el pecho que ha admirado desde lejos por mucho tiempo.

Gerard aferra sus brazos al rededor de los hombros de Frank, sosteniéndolo mientras se besan por un largo rato. Ambos están desnudos bajo las cálidas sábanas de la cama, piel sobre piel compartiendo calor. El peso del cuerpo de Frank sobre el suyo es confortable, y si era posible, no quisiera que se movieran nunca más. Podrían quedarse así por siempre, en la cama, en el apartamento de Frank. Besándose.

A Gerard le habían pedido ser la portada de una novela que estaba por salir más adelante ese año. No sabía de qué trataba o por qué querían este tipo de imagen, pero le habían pedido lucir vulnerable y solitario. Le habían pedido que estuviese completamente desnudo también, y aún cuando nunca había hecho algo así antes, usando bóxers por lo menos, para publicidades de ropa interior, aceptó hacerlo. Una parte de él estaba curiosa por saber cómo reaccionaría Frank, si reaccionaría de alguna manera en lo absoluto.

Frank se le quedó mirando. Más de lo usual, eso es todo.

Gerard sabía que Frank era gay, y sabía que estaba soltero de nuevo. Habían pasado dos meses desde que Frank trajo a su novio al estudio, y en algún momento entre ambos acontecimientos, la relación había terminado. Gerard lo sabía porque Frank lo había llamado una noche y había llorado por un rato, antes de persuadirlo para salir a tomar algo con él. Gerard había esperado que algo pasara una vez estuviesen lo suficientemente ebrios, pero Frank simplemente procedió a decirle a Gerard todo acerca de su ex.

Gerard lo montó en un taxi hasta su casa, y la siguiente vez que se vieron, Frank era él mismo de nuevo, sonriéndole y abrazándolo, coqueteando inocentemente con él para obtener las mejores fotos posibles, y Gerard se sintió incluso más cómodo luego de eso. Ni siquiera se sentía mal por las pocas ocasiones en la que dejaba que sus fantasías por Frank tomaran el mando y se tocaba pensando en ellas.

Ese día, Frank no le habló antes de comenzar a trabajar como normalmente haría. No lo saludó con un abrazo cuando llegó, y no llegó a conversar mientras lo maquillaban y le arreglaban el cabello. Hablaron apenas mientras Frank lo dirigió hacia una posición que lucía bien desde su ángulo, pero además de eso, fue una sesión bastante incómoda.

Las fotos salieron bien, porque con Frank y la cámara mirándolo, Gerard no podía evitar sentirse vulnerable. Sus ojos se encontraron con los de Frank en varias ocasiones, y había algo extraño en ellos, algo intimidante, pero también cariñoso. Había deseo, y la fuerza que estaba luchando contra eso, y Gerard se sintió débil, expuesto como estaba en todo esto. Aún no sabía por qué sentía esa atracción por el mayor, pero se preguntaba si Frank podría sentir lo mismo cuando Gerard era mucho más joven. Esperaba que sí, pero al mismo tiempo deseaba lo contrario porque sería lo mejor para los dos si se mantenían solamente como amigos.

Se detuvieron cuando Frank estuvo satisfecho con el resultado y se quedó sin cinta. Frank le sonrió mientras Gerard se levantaba de donde estaba sentado, tomando una toalla de uno de los asistentes para envolverla al rededor de su cuerpo. Comenzó a caminar hacia él, pero mientras se acercaba, Frank desapareció de una esquina a otra, y luego de eso, Gerard simplemente no pudo encontrarlo en ninguna parte.

Rindiéndose, se devolvió al camerino que siempre usaba, buscando algo de privacidad para pensar, deshacerse de la emoción que sintió cuando Frank lo estaba mirando, tomándole fotos. Incluso si era su carrera, Gerard se preguntó si Frank alguna vez se interesó o se involucró con alguien con quien había trabajado. Gerard sólo podía mantener la esperanza y fantasear, y tomar una ducha fría, queriendo relajarse y deshacerse de toda su excitación con un método menos vocal. Hizo efecto, y se quedó allí por un largo rato después que subió la temperatura de nuevo.

Cuando finalmente salió y envolvió una toalla en su cintura, ya era tarde, y la mayoría ya había dejado el estudio. Los únicos que seguían ahí eran él, y Frank. Solamente se puso sus jeans, y se peinó el cabello con los dedos cuando Frank abrió la puerta, sin molestarse en tocar primero.

"No sabía que seguías aquí," dijo, y Gerard giró, sobresaltado ante el sonido ya que no había escuchado a Frank entrar. "Lo siento, no quise asustarte," se disculpó el mayor, dándole a Gerard una pequeña sonrisa mientras entraba del todo en la habitación. Sus ojos vagaron sutilmente por el pecho desnudo de Gerard, con gotas de agua cayendo de su cabello hasta su piel pálida.

"Está bien, y sí, estaba simplemente tomando una ducha," dijo Gerard, temblando un poco y tratando de no mirar nada más que a Frank. "¿Hubo algunas fotos decentes hoy?" agregó cuando Frank no dijo nada, y el mayor asintió.

"Sí, estuvieron grandiosas como siempre. Parece imposible obtener malas fotos cuando son de ti," dijo Frank y sonrió, finalmente alejando su mirada penetrante del pecho de Gerard, y en su lugar mirando cosas al azar en la habitación. "¿Crees que vayas a estar listo pronto? Estaba nada más revisando cuando te encontré." Gerard asintió, pero antes que pudiera responder propiamente, Frank continuó. "Qué bueno que lo hice o sino te hubiese quedado encerrado todo el fin de semana."

Gerard río suavemente, "Sí, me alegro que eso no pasara." Se volteó, tomando su camiseta del mostrador para ponérsela, pero mientras la alzaba para pasarla por sobre su cabeza, una mano se posó sobre su brazo y se giró, encarando a Frank otra vez. Un par de labios rozaron los suyos por un corto momento.

Después de una inhalación aguda, exhaló temblorosamente. "Frank..." el mayor lo besó de nuevo, y aún cuando se sentía como tantear a oscuras porque nunca antes había besado a un hombre, le correspondió. La camiseta cayó al suelo mientras la manos de Gerard se enredaron en el desastroso cabello marrón de Frank, y las manos del mayor se deslizaron por la suave piel de su pecho.

Gerard gimió contra los labios y lengua de Frank mientras se apoyaba en el mostrador, una de las manos expertas de Frank jugando con sus pezones erectos y sensibles. Los labios del mayor se separaron de los de Gerard, abriéndose paso ansiosamente por su cuello, mientras sus dos manos seguían bajando hasta llegar al borde de su pantalón.

"Frank," jadeó Gerard cuando los dedos de Frank desabrocharon el pantalón y abrieron el cierre, dejando la erección de Gerard ante su tacto ansioso. Un gemido se escapó de su boca, y se preguntó si era bueno o malo que no se hubiese molestado en colocarse ropa interior luego de ducharse. "Frank, no deberíamos." Bajando sus manos hasta los hombros de Frank, lo empujó débilmente, luchando contra las ganas de simplemente dejarse llevar y lanzarse de nuevo hacia el mayor.

"Sólo déjame hacerlo, Gee," dijo Frank, besando su cuello y bajándole los pantalones algunos centímetros, antes de tomarlo con una mano y arrancarle un gemido desde la garganta. Los brazos de Gerard volvieron a rodear el cuello de Frank, acercándose ansiosamente más a su cuerpo. No podía evitar embestir en la mano de Frank, alzando una de sus piernas hasta rodearle la cintura con ella mientras la mano libre de Frank acariciaba la parte interna de su muslo.

Nunca antes había sentido tanto placer al ser simplemente masturbado, y después se preguntó si el orgasmo había sido tan espectacular sólo porque había sido con un hombre, con Frank. No podía evitar dejar salir sonidos de sus labios, mucho menos formar palabras u oraciones, así que cuando finalmente se corrió, no le advirtió a Frank. La mano de Frank se siguió moviendo hasta que acabó por completo, y Gerard colapsó contra su cuerpo, respirando con fuerza y temblando por todas partes.

Gerard presionó su cara contra el cuello tatuado de Frank, antes que el mayor enredara una mano en su cabello y atrajera su rostro para poder besarlo. El veinteañero le correspondió ansiosamente, ya adicto al sabor de los labios más bien secos de Frank. El oscuro rastrojo de barba en la mejilla de Frank se sentía picosa en la mano de Gerard cuando lo tomó del rostro, aferrándose a él saboreando y sintiendo.

"Gee," murmuró Frank, empujándolo un poco por el pecho. "Gee, hey, más despacio," dijo de nuevo, un poco más persistente, sosteniendo firmemente la cara de Gerard y separando sus labios. Gerard exhaló temblante sobre el rostro de Frank, mirando sus ojos oscuros y apasionados, pero al mismo tiempo cariñosos. "¿Qué quieres, Gee?" Frank besó la comisura de su boca, alejándose rápidamente antes que Gerard pudiera corresponder.

No se dijo más durante algunos minutos, sólo se escuchaba el sonido de respiraciones aceleradas y manos ásperas recorriendo piel suave. No se escuchaba el sonido de labios impactando con otros y separándose, ni el sonido de ropa siendo removida, nada de susurros o gemidos al aire.

Entonces, Gerard se alejó. Sus manos sobre el pecho del mayor aún cubierto, alejándolo, con la mirada perdida en algún punto detrás de Frank. Su respiración sonaba forzada, triste, mientras se volteaba y se acomodaba el pantalón. No se sintió cómodo agachándose para recoger su camiseta frente a Frank, pero lo hizo de todas formas, bajando con cuidado y levantándose de nuevo tan pronto la tuvo.

Las lágrimas punzaban sus ojos mientras pasaba la franela por sobre su cabeza, pero las contuvo y se volteó, con su expresión facial más neutra. "Esto nunca pasó, ¿bien? No hables más de esto, especialmente conmigo." Su voz fue fría, sonando metálica y mecánica. No suave como era usual. "Fue un error, no debimos..." Su voz se quebró y se volteó de nuevo, siendo incapaz de mirar al rostro decepcionado, pero no sorprendido de Frank.

"Está bien," dijo el mayor, colocando una mano sobre el hombro de Gerard.

"No, no lo está. Si esto sale a la luz, si alguien se entera, mi carrera está acabada," espetó  Gerard, pasándose una mano por el cabello de manera enojada. Frank lo miró calmadamente, sus irises dorados llenos de comprensión.

"Está bien, lo entiendo," suspiró, y Gerard finalmente tomó su mochila y salió de la habitación y del estudio. Contuvo las lágrimas todo el camino a casa en el metro, y tan pronto llegó a su diminuto apartamento de mierda, fue como si le hubiesen sacado el aire. Se deslizó hacia bajo apoyado contra la puerta, simplemente llorando y deseando que las cosas no tuviesen que ser tan complicadas.

Frank se aleja, sólo un poco, y sus miradas se encuentran. Es difícil en la oscuridad, pero el par de ojos marrones lucen brillantes y emocionados, más cariñosos y felices que los de cualquier otro hombre antes. Gerard puede sentir la erección del mayor en su muslo, y los nervios se forman en su estómago mientras une sus labios a los de Frank otra vez. Aunque solamente dura un segundo.

"¿Estás bien?" pregunta Frank suavemente, acariciando la mejilla de Gerard con su nariz cuando el más joven alejó su rostro. Está mirando hacia donde está la ventana, pero las cortinas están cerradas así que no puede ver el cielo nocturno fuera de esa habitación que parecía una cueva. "No tenemos que hacerlo, lo sabes." Muerde el lóbulo de la oreja expuesta de Gerard, jalando suavemente, y un pequeño quejido sale desde su garganta. "Podemos esperar hasta que vuelvas. Es sólo un mes, ¿cierto?"

"Sí. Lo sé, pero quiero hacerlo."

Gerard se aseguró de mantener cierta distancia entre él y Frank luego de lo ocurrido. Hablaba tan poco como era posible con el fotógrafo, y si era realmente necesario, se aseguraba de tener a su agente o alguien más junto a él. Nunca se quedaba después de las sesiones, se ponía algo de ropa y salía de ahí tan pronto se le permitiera hacerlo.

Ni siquiera quería estar en esa habitación, su camerino en el estudio de Frank, solamente por lo que él, ellos, hicieron allí. Pero tenía que hacerlo, a menos que quisiera dar explicaciones de por qué ya no quería esa habitación, y ésa no era una opción. Siempre se cambiaba rápido y, en lugar de quedarse ahí por cualquier motivo que hubiese tenido antes, simplemente se iba.

Gerard estaba avergonzado por la manera en que actuó, la manera en que simplemente sacó a Frank de su vida. Habían sido amigos, buenos amigos, y dejó que un estúpido error arruinara eso. Se sentía mal por la triste, solitaria, decepcionada expresión en la cara de Frank cuando se atrevía a mirar, y desearía poder simplemente borrar la nostalgia que albergaban dentro sus ojos. Desearía poder deshacerse de la nostalgia de sí mismo también, borrarla de su existencia, pero no podía.

Como antes, lanzaría miradas hacia Frank cuando el mayor no estuviese de cara hacia él, y la vista siempre era demasiado dolorosa para soportar. Era mucho peor que antes del "incidente" también, porque ahora lo había probado, los labios de Frank y sus besos, y quería más. Más de su tacto y abrazos, y las pequeñas conversaciones casuales que solían tener antes de tomar las fotos. Extrañaba las palabras de aliento y las frases coquetas que Frank le decía en medio de cada sesión, eran en serio.

Era casi igual que antes cuando solía fantasear sobre el fotógrafo, cuando sólo era capaz de pensar en nada más que él durante las sesiones de fotos y desear que él... lo notara, o hiciera algo. Entonces, eso pasó. Ya no podía recordar lo que había deseado antes que algo sucediera entre ellos, lo que había soñado, lo mucho que quería que su final feliz se hubiese llevado a cabo. Cómo se estuvo haciendo el tonto por tanto tiempo, no tenía idea. En algún lugar en el fondo de su mente sabía que era una estupidez, que sería un suicidio público y social para él estar en una relación con un fotógrafo casi veinte años mayor que él.

Las semanas pasaron, y luego, se convirtieron en un mes, y ese mes se volvió meses. Gerard trató vivir su vida normalmente, como antes de conocer a Frank. Intentó decirse a sí mismo que Frank era simplemente otro fotógrafo, alguien que no importaba, y poco a poco casi comenzó a creérselo, pero sólo casi. Tuvo citas, conociendo a una chica agradable por el trabajo con la que se llevó bien. Era bonita también, ojos azul oscuro y cabello rubio oscuro y, al contrario de muchas modelos, su cuerpo no tenía la forma de un palo, sino de complexión media y curvilínea.

No la amaba, sin embargo. Era solamente una buena compañía, alguien con quien estar y hablar. Ella era alguien que podía hacerlo pensar en otras cosas y distraerlo. Era más como una amiga para él que cualquier otra cosa, excepto por el hecho de que no era sólo una amiga, sino alguien que mantenía su cama tibia mientras él anhelaba que alguien más lo abrazara. Fue bueno durante los pocos meses que duró, pero Gerard no estuvo triste cuando terminó, y tampoco lo estuvo ella, según sabía él.

Una vez estuvo soltero de nuevo, las cosas comenzaron a empeorar, no sólo respecto a su estado mental y emocional, sino que su situación laboral ya no era tan buena. Trabajar con Frank era más difícil que nunca y, cuando ni siquiera esas fotos salían bien, aquellas hechas por otros fotógrafos no hacían nada bueno por su carrera tampoco. Así que ahí fue cuando la agente de Gerard decidió que debería ir a otro lugar, a Europa, a trabajar. Ella creía que si él cambiaba de ambiente, conocía nuevas personas y se involucraba en otra cultura, sería capaz de trabajar como solía hacerlo. Gerard no se opuso, estuvo de acuerdo en que sería capaz de concentrarse más si se alejaba de New York, de Frank. Así que iría a Paris, diez meses después de lo que pasó con Frank.

"Eres hermoso," Gerard suspira, mirando hacia los ojos hipnotizadores de Frank. Brillan en la oscuridad mientras el mayor sonríe y se deshace de la distancia entre sus labios con un profundo y sensual beso, donde las lenguas se encuentran y dedos ágiles acarician mejillas, hombros y espaldas. Frank los hace girar en la cama, aún entre las cobijas tibias, y mira a Gerard quien se está sosteniendo con sus codos, ambos a cada lado de la cabeza de Frank.

"Soy muy viejo como para ser considerado hermoso." Las palabras suenan en la cabeza de Gerard, pero sabe que no son ciertas. Frank puede que tenga arrugas y muchos tatuajes, algunos de los cuales se han decolorado apenas, y su cuerpo quizás no está tan perfectamente tonificado como alguna vez lo estuvo, pero él es perfecto a los ojos de Gerard. "Yo estoy viejo, y tú no," el mayor suspira, pasando un dedo por el contorno del pómulo de Gerard.

"No estás viejo, sólo tienes experiencia." Se besan por lo que parece ser la centésima vez esta noche, labios y manos cubriendo lo que las palabras no pueden decir. Dejando suaves besos por la mandíbula de Frank, sus labios van hacia su oído, y un temblor recorre ambos cuerpos cuando habla, una vez más, con palabras. "Y te quiero, ahora."

El último mes antes de que Gerard tuviera que irse para Francia y París, estaba casi completamente libre de trabajo. Solamente tenía unas pocas sesiones de fotos restantes, unas que estaban anotadas desde hacía semanas e incluso meses atrás, pero no le importaba. Los pocos trabajos que le quedaban eran de prácticamente acostarse y relajarse, así que no había demasiada presión en él, como solía ser.

Su última sesión con Frank era tres semanas antes de irse a Europa, y aunque estaba aliviado de que no tendría que molestarse más en trabajar con Frank luego de esa sesión, sabía que lo extrañaría. Más de lo que ya lo hacía, desde que aún deseaba poder devolver el tiempo a como era antes del día que se besaron. Su única esperanza era encontrar a alguien así en parís, alguien con quien tener eso, que lo hiciera sentir más cómodo que nadie frente a la cámara.

La última vez que trabajaron juntos fue diferente a todas las demás en los últimos diez meses y algo. Las miradas que ambos se lanzaban no eran cincuenta por ciento nostalgia/cincuenta por ciento resentimiento como usualmente lo eran, sino que había algo más. En el rostro de Frank, Gerard pudo ver resignación, junto a otras emociones, y él mismo se sentía más desesperado y necesitado del tacto y besos de Frank que antes.

Se cambió en su camerino, el mismo en el que él y Frank habían tonteado hacía casi un año atrás. Tontear no era la mejor expresión que usar para lo que habían hecho, sin embargo. Sonaba muy juvenil e infantil, como algo que los adolescentes dirían, incluso aunque Gerard no era tan mayor, Frank estaba muy lejos de ser un adolescente. No habían estado tonteando tampoco de todas maneras; todo fue en serio. Cada caricia, cada beso; Gerard lo recordaba seguido, reviviendo el cariño en todo lo que Frank hizo.

Cuando Gerard se cambió ese día, estaba seguro que, por un segundo, alguien lo estaba observando desde la puerta. Alguien con cabello oscuro y tatuajes que vislumbró por el espejo.

Cuando regreso del camerino a la habitación donde habían estado tomando fotos, el asistente de Frank aún estaba colocando las luces y otras cosas técnicas que Gerard nunca entendió por completo. Espero para que el set estuviese listo, ocasionalmente hablando con su agente u otras personas, hasta que sintió un leve toque en su hombro y se volteó para encarar a Frank. Hubo un momento de silencio incómodo, intercambio de miradas extrañas, y una sensación burbujeante en el estómago de Gerard.

"No creo que terminen con el set en un rato, así que estaba pensando que podríamos hablar," dijo Frank, hablando demasiado rápido como para que Gerard lo comprendiera del todo. Sin embargo entendió la última parte, asintiendo, siguió a Frank por el pasillo hasta su oficina. Era incómodo estar a solas con Frank luego de tanto tiempo, pero sabía que probablemente era para mejor. Lo que sea que Frank tuviese que decir, parecía que debía ser escuchado solamente por Gerard, y Gerard estaba contento de que así lo pensara Frank.

"Así que te vas." No era una pregunta sino una aseveración, y aunque Gerard estaba confundido, asintió. Frank tenía que estar al tanto acerca del trabajo no tan bueno de Gerard últimamente, así que no tenía sentido que de repente estuviese confrontándolo acerca de dejar New York. Frank ni siquiera lo estaba mirando, sino a unos papeles en su escritorio.

"Sí, en unas pocas semanas... sí," respondió Gerard, no muy seguro de qué decir o hacer, o hacia dónde mirar. "Trabajaré en París por un tiempo, para empezar, y luego posiblemente me vaya a Italia. No creo que me quede en ningún sitio por mucho tiempo, sin embargo. Sentiré nostalgia y querré regresar acá." Forzó una sonrisa y alzó la vista hacia Frank quien tenía una extraña mirada en su rostro.

"Eso es prácticamente lo que yo dije veinte años atrás cuando dejé Milán." Rió entre dientes. "Crecí allí, viví allí por unos veinte años y aprendí todo acerca de moda y fotografía. Conocí a una hermosa chica y me enamoré ahí. Y entonces me fui, diciendo que regresaría tan pronto haya visto el mundo." Su voz era agridulce. "Lo que pasó fue que vine aquí. Conocí a un hombre, él me enseñó sobre New York, América. Me enseñó a hablar inglés, y a sentirme bien." Los ojos marrones de Frank mirando directo a los de Gerard. "Después de eso, no había nada para mí por lo cual regresar. Todo estaba aquí."

"¿Qué le pasó a ese sujeto entonces?" preguntó Gerard, preguntándose si el punto que  Frank intentaba hacer aplicaba a él. Quizás Frank nada más lo estaba persuadiendo para que se quedara.

"Creo que se fue a Brasil, a hacer algún tipo de trabajo de negocios." Frank se encogió de hombros, sentándose por completo en el escritorio, cruzando sus piernas, la derecha sobre la izquierda. "Lo que intento decir, sin embargo, es que aún cuando él me dejó, yo seguí aquí. Pude volver a casa, con mi familia, con mis amigos, mi enamorada, o lo que sea que ella haya sido. Pero no me fui. Estaba muy enganchado con la ciudad, y por la manera diferente de vivir, y no podía renunciar a eso. No quería renunciar a la fotografía. Sabía que no podría lograrlo, aún trabajando con grandes diseñadores en Milán, así que volver a casa sólo resultaría en devolverme a la granja de mis padres para trabajar allí."

Gerard escuchó, pero no podía ver ninguna similitud entre su propia vida y la historia que Frank le estaba contando. Cuando vuelva a América, todavía tendría una carrera aquí, su agente se aseguraría de eso, así fuese de bajo perfil hasta que tomara forma de nuevo y comenzara a hacer buenas fotos. Iba a volver, le había prometido a todos los que conocía que volvería en unos pocos meses. Amaba New York demasiado, y Jersey donde había crecido.

"Hice lo que era mejor para mí, lo que me haría feliz, y lo que completaría mis sueños." El mayor sonrió. "Si hubiese vuelto, estaría trabajando en los campos, haciendo trabajo duro y sucio y eso no me hubiese hecho feliz en lo absoluto. Si hubiese vuelto, me habría casado con esa chica, habría tenido un montón de hijos y viviría la vida como un católico lleno de fe.  No tengo que cumplir con tareas así aquí. Tuve más amantes de lo que puedo recordar, viví la vida al máximo, y eso me trajo aquí. A ti."

La mirada de Frank se suavizó y le sonrió a Gerard. "Quiero que hagas lo mismo. Vive tu vida para ti mismo. Sé feliz, realiza tus sueños, haz amor, y arte, y sólo preocúpate por ti mismo. Si te sientes en casa en París, no dejes que nadie aquí te detenga de quedarte allá. No te estoy pidiendo que te quedes allá, o acá, sino que te quedes donde quieras estar. Me preocupo por ti, y quiero que hagas lo mismo. No por mí, sino por ti mismo."

"Frank..." Gerard comenzó, pero Frank lo interrumpió antes que pudiese continuar.

"Hoy bien puede ser la última vez que trabaje contigo, y la última vez que te vea, así que quiero asegurarme que vivas bien desde ahora. Elige sabiamente sobre lo que quieres hacer con tu vida. Es lo único que necesito que hagas para ser feliz." La conclusión en la voz de Frank le dijo a Gerard que el mayor había terminado de hablar, y cuando el hombre salió de la oficina, supo que deberían comenzar a trabajar.

Las palabras de Frank, la historia completa de su vida zumbaba en la cabeza de Gerard durante toda la sesión y, por primera vez, se preguntó qué lo haría realmente feliz. Su primera respuesta fue el ir a Europa a enderezar su carrera de modelaje, y para prolongarla lo más posible, era lo que lo haría feliz al final, pero luego de dio cuenta que eso podría forzarlo a vivir menos. Sabía que vivir la vida como una persona pública era difícil, y que no puedes hacer realmente lo que te plazca en caso que algún crítico lo desapruebe; de hecho, ya ha vivido un año temiendo que la gente equivocada se entere de su enamoramiento por otro hombre.

¿Sería feliz pretendiendo ser alguien que no era? Incluso si superaba a Frank, ¿se enamoraría de otro hombre? ¿Debería pretender que es heterosexual, atraer chicas a que estén con él solamente para sentirse menos solo, incluso si no significan nada para él? ¿Quería ser un póser por el resto de su vida, pretendiendo ser algo que no era, sólo porque el mundo, y él mismo, tenían demasiado miedo de admitir que lo que estaba sintiendo era real, y que era hermoso y merecía algo de admiración?

No estaba seguro.

Frank está sobre Gerard de nuevo, su cuerpo fuerte, poderoso imponiéndose sobre el de Gerard. Las manos del más joven acarician cuidadosamente su pecho tatuado, sintiendo los músculos contraerse bajo la yema de sus dedos mientras sigue el contorno de un enorme tatuaje en el pecho que de alguna manera representa una tela de araña. Gerard no está seguro de que sea eso siquiera, conociendo el miedo de Frank hacia esas criaturas de ocho patas.

"¿Puedo tomarte una foto?" susurra Frank, inclinándose para besar los labios de Gerard seductoramente, como si Gerard no fuese a decir que sí a cualquier cosa que le pidiera. Gerard asiente, gimiendo levemente contra los labios del mayor, y consiguiendo uno en respuestas de parte de Frank al pasar sus pulgares sobre sus pezones. Frank se endereza de nuevo, agarrando la cámara que antes había dejado sobre la mesa de noche, esperando tener esta oportunidad.

"Posa para mí, cariño," se inclina y susurra en el oído mordiéndole suavemente el lóbulo de la oreja antes de sentarse de nuevo. "Luce tan hermoso como sólo tu puedes." Una de sus manos baja hasta el estómago de Gerard, trazando sus abdominales, mientras esperar que Gerard esté mentalmente preparado. Espera por él para lucir simplemente perfecto, de la manera en que ha estado realmente cerca de estar durante sus sesiones de fotos, aunque era más común al principio.

"Frank," Gerard suspira, alzando la vista hacia el hombre mayor tatuado, con ojos tan intensos y apasionados que podrían prender cualquier cosa en fuego. Frank le sonríe, alzando la cámara con ambas manos y haciendo click. Gerard es el modelo más fotogénico con el que Frank ha trabajado. Es como si hubiese nacido para estar en fotos, para ser el motivo de las mejores fotos que Frank haya tomado.

Incluso si Gerard estuvo ligeramente distraído a lo largo de la última sesión con Frank, las fotos salieron mucho mejor que la mayoría de los últimos trabajos de Gerard. Algo en la manera en que Frank le hablaba, diciéndole qué hacer, qué no hacer, y qué estaba haciendo bien, viéndose sexy, era de gran ayuda. No que Frank no hiciera siempre esas cosas, pero parecía haber más tras eso esta vez.

Todos los que habían estado preocupados lucían ahora satisfecho una vez terminaron, y cuando la agente de Gerard se acercó a él, Gerard captó la mirada de Frank y recibió un pulgar arriba. Luego, Frank se volteó para hablar con su asistente, y Gerard intentaba escuchar lo que su agente le decía sobre su vuelo a París y que aún estaba intentando cambiar los boletos a primera clase.

Pero entonces, algo de lo que Frank le había dicho antes se cruzó por su cabeza, sobre hoy siendo posiblemente el último día que se vieran, y la dejó hablando sola. Antes de darse cuenta, ya se había alejado de su agente, ignorando sus preguntas por completo, y estaba caminando por la habitación hacia Frank. El mayor estaba de cara a él, y alzó la vista desde la pantalla de la computadora, con una chispa de sorpresa mientras sus ojos seguían a Gerard caminando hacia el escritorio, deteniéndose frente a él.

Entonces, Gerard lo besó.

Al principio, Frank no correspondió en lo absoluto. Gerard simplemente se aferró a Frank, sosteniendo su mejilla y tomando su cabello para presionar sus labios con rudeza contra los de Frank, sin siquiera moverlos demasiado. Simplemente necesitaba sentir ese calor, esa cercanía al mayor, y ni siquiera importaba que apenas calificara con un beso en verdad. Frank aún no había movido un sólo músculo cuando Gerard se alejó y lo soltó, pero entonces fue como si recuperara el control y sentido de su cuerpo. Sus labios estaban sobre la boca abierta de Gerard, inmediatamente abriendo la suya para dejar que su lengua se encontrara con la de él, y sus brazos rodearon el cuerpo del más joven.

Gerard pudo haber llorado de alivio cuando Frank lo besó, pero solamente gimió contra sus labios, presionando su cuerpo contra el pecho de Frank. Sus manos volvieron al cabello de Frank, sus dedos jugando con el sedoso cabello marrón que no se sentía con canas, o con cabello muerto entre ellos. Las manos de Frank estaban en las caderas de Gerard, y Gerard no quería que acabase, ni por un segundo. Pero lo hizo, cuando ambos tuvieron que tomar aire, y de repente cayeron en cuenta sobre las otras cinco personas en el lugar, mirándolos a ellos y a su repentina y bastante gráfica demostración de afecto.

La primera reacción de Gerard fue sonrojarse, poniéndose cada vez más y más rojo al darse cuenta que tenía una erección aguda en sus pantalones incómodamente ajustados. Frank estaba ahí sin embargo, y en realidad no importaba si la carrera de Gerard estaba terminada, en New York por lo menos. Si la gente en el negocio escuchaba sobre esto, no querrían trabajar con él y estaría acabado. Pero en ese momento, no importaba porque tenía a Frank.

Nadie dijo nada, simplemente tomaron sus cosas y dejaron el edificio, dejando a Gerard y a Frank solos, aún de pie donde se habían besado. Una vez que la puerta estuvo cerrada por última vez, las manos de Frank subieron hasta la cara de Gerard, tomando sus mejillas con suavidad acercándolo a él, pero no se besaron. En lugar de eso, Frank parecía como si estuviese conteniendo las lágrimas, respirando profundamente como si no supiera qué sentir, hacer o decir. "No hagas esto, Gee, por favor." Gerard sólo lo miró, confundido. "No lo hagas por mí, no te quedes por mí."

"Frank..." exhaló, subiendo su mano para presionar dos dedos contra los labios de Frank, que los besó con suavidad.

"Te lo dije antes, Gee, que me preocupo por ti, y lo dijo en serio. Prefiero que seas feliz al otro lado del mundo a que te quedes aquí, infeliz. No te quedes aquí porque creas que debas hacerlo. No te quedes por tus promesas."

Gerard lo besó, haciéndolo callar por algunos segundos, pero Frank se alejó. "Quiero estar aquí, contigo, ¿bien? Aún me iré... a París, y luego de un mes, volveré a ti. No pertenezco allá, lo sé, así que debería estar aquí, sin importar qué," susurró Gerard, y cuando Frank negó escépticamente con la cabeza, añadió, "no es por ti, es por mí. Quiero esto, sé que lo quiero."

Aunque ambos estaban al tanto de la inseguridad en su voz.

Están haciéndolo. Haciéndolo, haciendo el amor. Frank moviéndose dentro y fuera de Gerard aumentando constantemente el ritmo, el más joven jadeando y gimiendo de placer una vez el dolor inmediato desapareció. Sus piernas están aferradas ligeramente a la cintura del tatuado, sus talones presionando automáticamente contra su espalda baja para que vaya un poco más rápido y profundo. Sus manos están vueltas puños, aferrándose frenéticamente a las sábanas mientras los labios de Frank están en su cuello y sus manos en su pecho. Él se arquea ante eso, gimiendo más alto ante el tacto, forzando sus manos lejos de las sábanas y hasta Frank, para unir sus labios.

Frank lo besa de una manera hambrienta, con la boca abierta y de manera torpe mientras gime, ambos cada vez más alto y frecuente, tal cual como el joven debajo de él. Sus miradas se encuentra por una fracción de segundo, y Gerard siente como si perdiera el control, dejándose llevar por Frank completamente. Nunca había estado en esta posición antes, tan expuesto y vulnerable, a la merced de alguien más, pero sabía que nadie más que Frank sería capaz de hacerlo sentir de esta manera. Nadie le movería el piso como Frank lo hacía, nadie lo volvería tan desesperado.

Ninguno de los dos duró mucho, ambos habían estado muy excitados al comenzar, pero no fue menos espectacular por eso. Mientras Frank se corría dentro de Gerard, el más joven se estremecía ante su propio orgasmo, y es uno de los mejores que recuerda haber sentido. Frank sale, y Gerard puede sentir el semen goteando entre sus muslos, posiblemente mezclado con sangre, pero no le importa.

Frank sonríe perezosamente y le besa los labios, antes de girar en la cama para que Gerard esté sobre él y, mientras aprieta a Gerard para que se recueste sobre él, no les importa que ambos estén pegajosos por el sudor y otros fluidos corporales. Eso sólo parece acercarlos más y, mientras la piel suave, joven y sin marcas de Gerard se encuentra con la piel bronceada, llevada y tatuada de Frank, algo nuevo está pasando.

“Te amo,” susurra Gerard mientras entierra su cabeza debajo del mentón de Frank, besando su clavícula y saboreando el sentimiento de los brazos de Frank aferrados alrededor de sus hombros.

“No sé si todavía quiero irme,” el joven modelo suspiró mientras miraba París a través de un folleto, preguntándose por qué si agente le habían entregado eso si era más sobre turismo que cualquier otra cosa. Se recostó sobre el pequeño sofá en su sala de estar, y escuchó un bufido detrás de él, viniendo de la cocina. “Lo digo en serio; ya no me siento con ganas de ir. No me gusta cómo se ve.”

“¿No te gusta cómo se ve uno de los lugares más hermosos del mundo?” preguntó Frank suavemente mientras estaba a la habitación, con dos humeantes tazas de café en sus manos. Se inclinó sobre el sofá para dejarlas en la mesa, antes de inclinarse y rodear a su amante con sus brazos, diecinueve años más joven que él. “No creo que lo digas en serio, Gee,” susurró con suavidad en su oído, besándolo suavemente antes de marcar un trazo de besos por su mejilla, acariciándola con su nariz.

“No me gusta la idea de ir allá solo,” explicó Gerard, volteando su cara para mirar a Frank, quien simplemente sonrió dándole ánimos. “¿Por qué no vienes conmigo?” Frank frunció el ceño un poco, pero dejó un ligero beso sobre los labios de Gerard. No estaba impresionado por cómo el interés de Gerard en irse se había disipado al pasar las semanas que llevaban “juntos”, y le rompía el corazón, porque sabía la razón detrás de todo eso. Gerard lo sabía también.

“Porque tienes que estar solo. Tienes que ver al mundo por tu cuenta para ser realmente capaz de descubrir lo que se siente bien, lo que quieres hacer y con quién quieres estar.” Frank soltó a Gerard mientras hablaba, caminando lentamente alrededor del sofá para sentarse junto a Gerard y abrazarlo. “Si yo estuviese contigo allá, estarías sesgado y no serías capaz de ver el mundo correctamente.” Gerard suspiró mientras Frank besaba su frente, porque sabía que tenía razón.

“Pero yo ya sé que quiero estar aquí contigo. Irme sería estúpido, no quiero hacerlo.” Mientras Gerard hablaba su voz se quebró, y de repente se sintió como un niño pequeño, llorando y listo para hacer un berrinche a menos que su madre le comprara un juguete nuevo. “Tengo miedo, Frank,” susurró, enterrando su cara en el pecho del mayor mientras las primeras lágrimas abandonaban sus ojos.

“Lo sé, Gee, pero debes tomar esta oportunidad. Tienes la oportunidad de ir más allá como modelo, y tienes que al menos intentarlo. Ambos sabemos que ya no tienes las mismas oportunidades aquí, especialmente desde… desde que “pasó” lo de tú y yo. Sólo quiero que seas feliz, incluso si no puedo estar allí para verlo.” Frank acarició el cabello de Gerard con dulzura, subiendo y bajando una de sus manos por la espalda del más joven. “Puede que ahora pienses que quedarte es lo correcto, pero no lo sabrás con seguridad a menos que lo intentes de otra manera.”

“Pero ya lo intenté, aquí, y no funcionó. No quiero pretender ser alguien que no soy, Frank,” dijo el más joven, esnifando cada tanto tiempo entre palabras. Pero lo haría automáticamente si eso significara que tendría algo que quiero, como la carrera de modelaje con la que siempre soñé. El pensamiento fue mudo, pero sonó en ambas cabezas.

“Lo sé, y nunca te pediría que lo hicieras,” Frank suspiró porque, en su cabeza, no estaba seguro cual, si su Gerard, o Gerard el modelo/persona pública, era el verdadero Gerard.

"Te extrañaré, mientras no estés," el mayor respiraba suavemente sobre el cabello de Gerard, manos toscas, pero al mismo tiempo gentiles trazaban pequeños baches por toda su columna. El más joven alza su rostro, moviendo su cuello para alcanzarlo y dejar un beso en sus labios, antes de volver a enterrar su cara en el cabello de Frank. El olor a sudor y sexo aún estaba en el aire, pero Frank huele solamente a dulce, como a miel. Gerard asume que es por su champú, recordando vagamente haber visto temprano un frasco de un producto con esencia de miel en el baño de Frank. “Pero es un mes, ¿no es cierto?” añade Frank luego de un momento, con escepticismo escondido en su voz.

“Sí, estaré de vuelta antes que siquiera notes que me he ido, lo prometo.” Frank siente unos labios suaves presionándose en su cuello, y en lugar de alejarse, se quedan ahí, la respiración cálida de Gerard impactando su piel a través de ellos. Es en la parte izquierda de su cuello, justo arriba de su “Jinx Removed” tatuado. El que se había hecho luego que si relación más larga terminara, como una especie de rebelión contra el amor. Adora ese tatuaje hasta la muerte, y siempre lo ha hecho, pero es una sensación agridulce, desde que nunca ha podido ser completamente feliz con alguien desde que se lo hizo. Ahora, tenía potencial de serlo, pero todo dependía de Gerard.

“Volveré,” dijo el más joven, pasando sus dedos por encima de las costillas de Frank, antes de moverlos hacia el brazo de Frank para tomar su mano. “Volveré.” Su voz se hace más débil la tercera vez, y es como si intentara convencerse más a sí mismo que a Frank. El mayor aprieta su mano con ternura, pasando su pulgar por sobre sus nudillos, como diciendo ‘Lo sé’.

Él sabe lo que pasará. Que Gerard se irá a la mañana siguiente, y Frank lo verá partir en el aeropuerto. Gerard llorará, y él mismo intentará no hacerlo, pero cederá eventualmente. Se besarán y se abrazarán, y luego no será capaz de dejarlo ir, pero se obligará a sí mismo hacerlo, y a Gerard también. Entonces, Gerard se habrá ido.

Frank mueve su mano libre hasta el cabello de Gerard, enredando los suaves cabellos alrededor de sus dedos. Sus ojos miran hacia un lado, hacia la cámara que una vez más está sobre la mesa de noche, la memoria llena con las fotos más perfectas que ha podido tomar. Sonriendo suavemente, para nadie, susurra,

“Te amo… póser.”

2 comentarios:

  1. Mierda, me encantó D: no sabes como amo tu forma de escribir, felicitaciones :3 saludines, ¡sigue así mujer! :)

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