martes, 17 de junio de 2014

It ends tonight; Capítulo: #14

Capítulo: #14

I look at you with such disdain

Cuando entro al apartamento inmediatamente lo vio sentado en el sofá, inmóvil, tan pálido que le parecía irreal, como si de una sombra se tratara. Pero no, al avanzar pudo distinguir como una lágrima corría lentamente por su mejilla, eso era el único signo vivo en ese imponente hombre. Quien para él ya no era más lo que había sido en el pasado. Sintió una punzada en el corazón cuando pudo ver su rostro, sus ojos enrojecidos perdidos en la nada, sus labios resecos. 

Lástima y culpa.

Se acerco cauteloso y él levantó la mirada, hiriéndolo con todo el rencor reflejado en sus ojos.

“Porque no te vas de una vez”

Pareció un grito en medio de ese terrible silencio, pero apenas la voz de Gerard había sido un susurro.

“Lo siento mucho, en verdad.”

Ya no volvió a mirar a Frank, quien se quedo un momento en espera de algo más. Pero comprendió que lo único que hacía era herirlo quedándose ahí. Se dirigió a la habitación y lo más rápido que pudo saco sus cosas del armario, las metió en completo desorden a una maleta. No tuvo valor para darle una última mirada a esa habitación, sino que salió de ahí como una ráfaga de viento helado que nunca miraba atrás. No había una manera sencilla o menos dolorosa de irse, de terminar con alguien que te amaba, no había nada que pudiera decir o hacer para dar ese paso sin causar desolación en el corazón de Gerard.

Cuando se encontró en la sala, vio que el vocalista seguía en el mismo lugar, no pudo verlo mucho tiempo porque las lágrimas nublaron su visión, así que con la maleta en una mano y limpiándose el rostro con la otra caminó sombrío hacia la puerta.

En una serie de rápidos movimientos Frank se encontró encerrado en un abrazo. Gerard se había levantado como un rayo del sofá y lo había alcanzado antes de que saliera para envolverlo una última vez con sus brazos.

“No te vayas, por favor Frankie…”

Iero no pudo evitar que su llanto rompiera el miserable silencio, borrando la súplica, no quería sentir lástima, pero era imposible. No podía zafarse de sus brazos, se ahogaba, se quemaba al contacto de su piel.

“No Gerard. Esto no funcionará”

Ahora Way lo había soltado y se cubría el rostro con las manos tratando de contener el furioso llanto que desgarraba su garganta. Era una perdida que no podría soportar, moriría si él lo dejaba.

Iero lo observó y algo dentro de él se quebró al verlo así. Supo que jamás volverían a ser los mismos de antes, supo que nunca sería plenamente feliz con Mikey cuando llevaba a cuestas el dolor de Gerard. Entonces ahora fue el quien lo sujetó. Por varios minutos permanecieron así, hasta que Frank supo que era hora de irse cuando ambos parecían haberse quedado sin llanto y sus lágrimas secas manchaban su rostro. Con cuidado lo soltó y levantó la maleta del suelo, salió sin más cerrando la puerta tras si. 

*****

Frank no supo cómo llegó hasta a su apartamento, no recordaba en qué estado había conducido hasta su casa, era como si los últimos momentos vividos se hubieran esfumado de su mente como por arte de magia. Estaba en blanco, lo único que tenía grabado era la imagen de Gerard parado frente a él, cubriéndose el rostro con las manos, desecho en llanto.

De mal humor pateó la maleta que acababa de poner en el suelo y fue a meterse al baño, tomaría una ducha fría para tratar de limpiar sus heridas y despejar su mente de la bruma de la culpa que se encajaba en su corazón con una fuerza increíble. No podía llorar más, tenía un nudo en la garganta que lo mantenía enfurecido, quería terminar con el causante de todo aquello a como diera lugar, pero resultaba que aquél era él mismo. De ahí la frustración que le producía su impotencia para resolver las cosas, había cometido grandes errores. Y no podía sacarlo de ninguna manera.

Permaneció mucho tiempo bajo el agua helada de la regadera calándole hasta los huesos. De pronto tuvo el impulso de salir y cuando lo hizo temblaba como una hoja, se puso un suéter sobre la pijama de franela y se metió en la cama con una sensación de bochorno, tan pesado que lo ‘’knockeo’’ en pocos minutos. Se quedó dormido en su cama hirviendo de fiebre.

*****

Entre recuerdos que parecían pesadillas se encontró inmerso por largas horas, escuchaba sus voces entre sueños. ¿Cómo los había herido tanto? ¿Por qué lo amaban? Nada tenía respuesta, las imágenes reales y borrosas que lo torturaban lo tenían atado a esa cama, se movía constantemente, pero se sentía tan débil, una sensación de pesadez no lo dejaba abrir los ojos, sudaba mucho y estaba desesperado por despertar, pero no podía. Luego todo era oscuro de nuevo y algo de paz lo dejaba perderse en la inconsciencia.

“¿Cómo sigue?” Al escucharlo Gerard lo miró de reojo, su hermano parecía un fantasma como él. Ambos lo amaban ambos sufrían por no estar a su lado.

“Igual.” Contestó Ray. “El doctor dijo que ya paso el peligro. La fiebre está cediendo. Tranquilos” Continuó.

“Solo falta que despierte.” Dijo Mikey mirando con angustia a Frank, quien yacía en la cama durmiendo. Ya estaba amaneciendo, y el guitarrista se había pasado toda la noche ardiendo con una alta temperatura.

“Pero parece que no quiere.” Gerard habló por primera vez en la presencia del bajista.

Luego de que se quedara inconsolable por la partida de Iero, Gerard no pudo evitar ir tras él. Estuvo mucho tiempo sentado frente a su puerta sin atreverse a llamarlo, hasta que por un mal presentimiento al fin se decidió a tocar cuando ya era de noche. El guitarrista no respondía a los toquidos en su puerta y Way dedujo que tal vez sabía que era él y por eso no abría, pero luego de unos minutos ese silencio le pareció extraño. Tal vez lo hubiera corrido con un ¡Déjame en paz!, eso sería lo normal en Frank, pero simplemente guardar silencio no iba con la personalidad del guitarrista. Entonces sacó la llave de su bolsillo y determinadamente entró en el apartamento.

Al ver la maleta que seguía tirada en el piso supo que Frank si estaba en casa, así que se dirigió a la habitación fijándose en cada detalle de la casa como en espera de encontrar algo fuera de lo normal, pero todo estaba puesto en su lugar. Al entrar lo vio dormido plácidamente, y se quedo un momento ahí con un gesto de tremendamente triste. Estaba a punto de girar sobre sus talones para irse cuando un brillo en su frente lo hizo acercarse. Él sudaba profusamente, entonces tocó su rostro y estaba muy caliente.

Al principio no pensó nada, hasta que Frank comenzó a quejarse, Gerard trató de despertarlo pero no lo consiguió.

Fue cuando la alarma hizo que un frío helado recorriera su cuerpo, entonces llamó al médico y a Ray, quien era desde siempre su mejor amigo. Por azares del destino en esos momentos el guitarrista tenía en la otra línea a Mikey, por lo que tuvo que decirle quien lo había interrumpido y por qué. 

Ray no sabía nada de la separación de Gerard y Frank, por lo que actuaba normalmente, pero Mikey se preguntaba que hacían juntos esa noche si Frank le había dicho que terminaría con él, tenía rencor hacia Gerard y no podía disimularlo cuando lo miraba. Algo había pasado. No vio la maleta tirada en la sala, porque casualmente su hermano la había puesto en el armario mientras esperaba por el doctor.

En esos momentos Gerard se hacía responsable de Frank como su novio que era, y Mikey se tenía que tragar los celos sin decir nada porque no tenía la certeza de que Frank hubiera terminado con Gerard, no quería meterse en ese asunto que sólo le correspondía tratar a ellos dos. Además si decía algo, y Frank había terminado con su hermano, Gerard inmediatamente sabría la causa del rompimiento. Y ninguno de los dos quería herirlo.

La crisis había pasado como Ray le dijera, pero Frankie aún tenía fiebre y seguía inconsciente, quejándose a ratos y delirando cada vez menos. Mikey no entendía cómo de repente su amado músico se había enfermado, pero él único que por el momento sabía la historia era Gerard y no se atrevía a preguntarle.

Así habían pasado la madrugada, entre tensas miradas y desesperantes preguntas mudas, y el cálido apoyo de Ray.

Faltaba poco para el amanecer cuando Gerard tocó una vez más la frente de Frank y finalmente estaba fresca, la fiebre había cedido por completo. Una sonrisa se dibujo en su rostro: “La fiebre paso”

“Me alegra escuchar eso. Ahora ya no hay peligro.” Dijo Ray mientras la angustia se desvanecía del rostro de Gerard.

“No sé cómo pudo enfermar.” Reveló Gerard.

“Recuerda lo que dijo el doctor. Suele suceder, a veces estamos más propensos a enfermar. Y cosas que normalmente no nos afectarían, terminan por tirarnos a la cama.” Intervino Ray levantándose del sofá que había en la habitación: “Creo que ahora que estará bien puedo irme tranquilo.”

“Claro. Yo lo cuidaré” Respondió Gerard y salieron de la habitación para ir a la sala, donde Mikey se encontraba. Cuando los vio sonrientes entrando por el pasillo se levanto en espera de la noticia.

“La fiebre cedió. Creo que ya es hora de irnos Mik.”

El bajista miró desconfiado a Ray y luego a Gerard, no le gustaba tener que irse. Pero no podía quedarse ahí con su hermano, sería terriblemente incómodo e inoportuno. Bajo el rostro luego de un momento y al fin dijo: “Esta bien. Vámonos.”

Ray con su característico rostro relajado se encaminó a la puerta seguido por Mikey quien antes de salir echó un último vistazo a la casa esperando que la voz de Frank lo llamará aunque fuera entre sueños, pero fue en vano.

“Gracias por haber venido.” Dijo el vocalista y luego cerró la puerta. Exhaló un suspiro de alivio, como lo hacía cuando acaba de bajar del escenario. En realidad esa había sido una dura actuación, pretender que todo estaba bien entre Frank y él fue lo más difícil, luego que el médico dijera que no había peligro alguno.
Way se sentó un momento en la sala tratando de mantener su mente en blanco, respirando profundamente para tranquilizarse antes de pensar en que estaba a punto de enfrentar un infierno. Que era la única forma de llamar la vida sin Frank. En esos momentos recordó a su hermano, cómo había sobrevivido a perderlo, no podía explicarse la entereza de Mikey. Esa noche lo vio tranquilo, preocupado, pero satisfecho. 

“Seguramente no lo amaste tanto como yo.” Dijo en voz alta el músico ignorando que Mikey estaba bien porque había pasado toda la madrugada con Frank, porque lo había perdonado y juraron volver a estar juntos.

Él solo pensaba en que tendría que recuperar a Frank, no podía dejarlo así como así. Le había dicho que se fuera, porque ya no podía seguir viéndolo hecho un fantasma. Si estar a su lado lo ponía así de mal, pensó que era mejor dejar que se fuera. Pero ahora que se habían separado, se dio cuenta que no tendría el valor para vivir sin él.

Después de haber visto a Mikey esa noche, Gerard no creía posible que ellos se hubieran reunido, como primero sospecho al no encontrar a Frank a su lado en la cama. Todos los problemas de su relación eran por la culpa que el guitarrista sentía, pero sólo por eso. Estaba completamente seguro.

De pronto escuchó un ruido proveniente de la habitación, seguramente Frank había despertado, entonces el vocalista se dirigió rápidamente a verlo. Una vez frente a la habitación, respiro profundamente y cauteloso giro la manija de la puerta abriéndola lentamente.
Frank yacía sentado en la cama y lo miró con algo de sorpresa, al parecer la intensa fiebre lo había dejado algo débil y no alcanzaba a comprender si lo que veía era una alucinación o algo real, lo miraba completamente confundido.

“¿Qué haces aquí?”

“¿Cómo te sientes?” Le dijo aproximándose al pie de la cama.

“¿Qué fue lo que paso?, yo me fui… ¿qué fue…?”

“Enfermaste. Tuviste fiebre alta, pero es mejor que ahora descanses.”

El guitarrista frunció el ceño, luego pasó las manos ansioso por su desordenado cabello como si hiciera un gran esfuerzo por terminar de comprender lo que Gerard le acababa de decir, por recordar.

“¿Cómo enfermé?, ¿qué hora es?... me fui a la cama y luego, no se qué paso”

“Cálmate Frankie, todo pasó. Luego hablaremos, ahora vuelve a recostarte.”

“No.” Dijo ansioso y evitando que Gerard siquiera lo tocara. Ese gesto fue como una estocada para el vocalista, quien se quedo mudo e inmóvil a medio movimiento. Iba simplemente a pasarle las cobijas que se había quitado de encima.

“Explícame ahora.” Dijo frío.

Way se trago su decepción y trato de hablar con calma diciendo todo lo que había pasado en las últimas horas.

En cuanto Frank escuchó que Mikey también había estado ahí se preocupo por lo que pudiera pensar, tenía aún miedo de que el bajista desconfiará de él. Gerard miraba a Frank y este en ningún momento lo vio a los ojos. 

“Entiendo. Muchas gracias Gerard, por todo.”
Era un momento incómodo. 
“Frank, yo… no quiero que te vayas.”


“Por favor, ya no más. No funcionará.”

“¿Por qué? Iremos con calma, si quieres no vuelvas a casa, pero vamos a intentar estar juntos, te amo y me amas, podemos superarlo, podemos mientras estemos juntos, por favor, yo haré que lo olvides….” Dijo con una voz irreconocible, atropellando las palabras hasta que Frank no soportó escucharlo más:


“¡Cállate Gerard!” 

El tiempo se helo.

“¡Nos amamos!”

“¡No!” Frank se levantó desesperado tratando de no mirar a ese Gerard, no quería tener lástima, no quería herirlo, no quería hablar más.

“¡Con un demonio! Él tendrá que aceptarlo algún día”

“¡Cállate ya Gerard! ¡Cállate!”

El vocalista seguía a Frank quien se paseaba furioso por la habitación, para hacer que él lo enfrentará mirándolo a los ojos.

“¡Dímelo en la cara!”

Lo jaló del brazo y el otro músico le respondió con un puñetazo en la cara gritándole furioso “¡No quieres escucharlo!”

Gerard fue a dar al piso, se quedo ahí mirándolo más que con rencor o coraje con una tristeza sobrecogedora que Frank no pudo soportar y salió de la habitación.

En el pasillo Frank se detuvo, estaba débil por la fiebre y se recargó en la pared, pero no pudo sostenerse en pie entonces se sentó ahí en el suelo. Cubrió con las manos su rostro desmejorado, susurrando: “Pérdoname Gee, pero no te amo, no te amo.”

Lo único que hizo fue pasar de largo por ese pasillo, para salir cuanto antes de la casa de Iero. En eso al sentirlo Frank levantó el rostro y lo vio irse. Él lo había escuchado.

“Soy un cabrón.” 

*****

Gerard salió hecho una furia del apartamento con la vista nublada por las amargas lágrimas, él había dicho que no lo amaba y todo su mundo se derrumbó en ese segundo.
¿Qué iba a hacer ahora? Ya no le importaba nada que no fuera Frank, ni la música, sin él ya nada tenía sentido, ¿cómo iba vivir así?

Tenía que encontrar una forma de olvidarlo todo.
De pronto como si no hubiera sido suficiente vio a Mikey salir del elevador.
Ambos se quedaron quietos matándose con la mirada, cada uno con sus propios rencores. Hasta que el vocalista se acercó con un aspecto tal, que hizo que a su hermano se le helara la sangre:

“¡¿Qué diablos haces aquí?!”


No hay comentarios:

Publicar un comentario