sábado, 31 de enero de 2015

The dove keeper; Capítulo: #16

Capítulo: #16

Cómodo y confiado.

Cuando desperté a la mañana siguiente, no tenía idea de dónde estaba. Aunque de alguna manera supe que el artista estaba supuesto a estar conmigo; sólo que tomó un buen rato para que todo volviera. Aún estaba medio dormido cuando me di vuelta en su larga cama, esperando encontrar su cuerpo justo a mi lado, tal como había estado la noche anterior cuando nos quedamos dormidos. En lugar de eso, yo estaba recibido por una mera impresión de él, grabado lejos en las sábanas dispersas. Estiré la mano y la desplacé a la parte cóncava de la cama, y ya no se sentía su calor. Él se había ido, y yo seguía sin tener idea de qué estaba pasando.

No pude ignorar el golpeteo dentro de lo alto de mi pecho contra mi caja torácica, y la ansiedad nerviosa que se arrastró por mi sistema un poco después. El sueño se cayó de mis ojos rápidamente, los alrededores despertándome por el impacto. Me senté y  rasqué mi cabeza, aún sintiendo sudor de la noche anterior. Memorias remplazaron mi mirada llena de sueño, y la pieza final fue puesta en su lugar cuando miré hacia abajo a mi cuerpo desnudo, sólo cubierto por una pequeña y delgada sábana azul.

Había tenido sexo con Gerard. Finalmente habíamos hecho lo que se suponía que no teníamos que hacer, la acción que habíamos estado posponiendo durante meses, y ahora, finalmente había pasado. Nos habíamos besado y tocado y cogimos en su cama. Él me había visto desnudo, y yo lo había visto en esa manera también. Incluso nos dormimos en la misma cama después, sin tratar de correr del acto que cometimos, sino acostándonos en su secuela. Nos besamos por lo que parecieron ser horas, raramente cambiando una sola palabra. No teníamos que hablar entonces; no había necesidad de hablar, y habíamos hecho mucho de ello para ese punto. Estábamos enfocados en besarnos hasta que se nos acabó la saliva y el aguante, sosteniendo nuestros dulces cuerpos uno contra otro en el medio de la cama. Ahí había una urgencia en cada acción que cometimos, un tipo de desesperación por entender lo que nunca tendríamos por nadie más en el mundo exterior.

En la oscuridad del cuarto, apenas vi algo. Pero recordé haber visto los ojos de Gerard. De algún modo, ellos siguieron brillando como verdes en la ausencia de luz. Recordé viéndolos, sólo por unos pocos segundos, y dándome cuenta de que nunca quería ver el mundo exterior otra vez. Si ellos iban a juzgarnos por hacer eso, por actuar así, entonces no me importaba. Yo quería estar aquí, yo quería estar con él. Ahora yo quería ver sus ojos en la oscuridad todo el tiempo.

La noche anterior, yo sólo había dejado su lado por unos pequeños segundos para llamar a mis padres y decirles que me estaba quedando con Sam y Travis por la noche. Necesitaba decirles algo, lo que sea, para mantenerlos de venir a buscarme. Necesitaba evadir meterme en problemas, también. Si yo estaba castigado ahora, todos mis pocos privilegios siendo alejados, yo sabía que probablemente moriría. Tú no puedes darle a alguien el gusto de algo mucho mejor que lo que ellos siempre han conocido y soñado, y luego alejarlos al momento siguiente. Yo necesitaba quedarme aquí, al menos por la noche.

No tenía idea que hora era cuando mi madre respondió, pero su voz era cansada. Probablemente era pasado mi toque de queda y ella había estado preocupada. Ella se había negado a decir que sí en un principio, pero eventualmente me lo dio. O era que estaba escuchando la felicidad en mi voz por lo que lo hizo, o sólo quería evitar la molestia de decir no y luego tener que venir y llevarme de la casa de Sam (porque ahí era en donde estaba, por supuesto), no lo sabía ni me importaba. Yo sólo colgué el teléfono y volví a la cama con Gerard. Él puso su brazo alrededor de mí, halándome cerca, y besó mi cara otra vez, antes de que finalmente el sueño lo tomara.

Esa había sido el último recuerdo claro que tuve de la noche anterior. Vagamente recordé todos los otros detalles, como el haber dado vueltas en la noche, sólo porque cuando lo hice, fui consciente de Gerard roncando suavemente. Me atrapé en un pequeño susto luego a la mañana siguiente, sin saber dónde estaba al principio, pero había durado un momento cuando tomé la vista de él acostado a un lado mío. Había estado oscuro, pero pude ver la expresión de calma en su cara, sus labios moviéndose levemente mientras respiraba. Una sonrisa se había propagado a sí misma a lo largo de mi cara cansada al mirarlo, sabiendo que yo había besado esos labios. Deslicé mi brazo alrededor de su cintura, clavé mi cabeza en su almohada, y me dormí otra vez. Y por el resto de la noche, estuve dormido muerto. Fue la mejor noche de descanso que he tenido.
  
Viniendo la mañana, sin embargo, no pude cree nada. Despegué mis ojos rápidamente, y mira alrededor del cuarto. Vi mi ropa tirada en su piso, y las imágenes de la noche anterior se reprodujeron en mi mente. Todo se veía más como un sueño para mí; yo estaba imaginando todo. Había trabajado en esa idea muchas veces en mi cabeza, ahora que había sido empujado hacia la situación, no tenía nada más de que soñar, de que pensar. Los recuerdos, los sonidos, y el leve dolor me seguían inundando, y me ahogaron en mis pensamientos. Tenía que creerlo. Había pasado y no había vuelta atrás.

Una buena cosa es que no quería. Incluso cuando crují entre las sábanas un poco, y vi la leve mancha color óxido, y sentí un leve dolor, yo seguí sin querer devolver todo atrás. Tenía el sentimiento de que probablemente iba a sangrar un poco por lo que había pasado. Había escuchado sobre que casi todas las chicas sangraban cuando perdían su virginidad, y eso había sido en la forma tradicional. Yo sólo pude imaginarme que me pasaría. La mancha no era tan grande sin embargo, lo que me exaltó a no terminar. Quizás Gerard no lo notaría. Sentí a mis mejillas tomar el mismo color oxidado mientras me llenaba de vergüenza. Lo mejor era que no viera esto, me dije a mí mismo. No quería que él se preocupara o se inquietara como lo había hecho la noche anterior, pensando que él me había herido. Yo estaba bien –mejor que bien.  Yo estaba con él.

domingo, 25 de enero de 2015

A través del mar.

A través del mar.

Autor: ValentiNaNaNa.
Clasificación: PG-13.
Género: Romance.


Resumen:

Él está recostado boca abajo sobre el ser que más ama, ocultando la mitad de su desnudez con las sábanas. Besándolo, sonriendo, siendo correspondido con dulzura.

—Amor—murmuró el joven.

—¿Qué ocurre? —indagó el hombre un par de décadas mayor.



—Dime que no estoy fantaseando—pidió mirando directo a sus ojos—Prométeme que cuando nuestros pies estén juntos tocando la tierra esto seguirá siendo real

El hombre con la boca entreabierta, mas sin decir nada aun, arqueó sus obscuras cejas y sus irises verdes se enfocaron en el joven con sorpresa.

No puedes ser dos personas a la vez, tu alma no puede sobrevivir dividida. En cualquier instante las mitades colisionarán y como toda colisión, esta producirá dolor, a quienes te rodean y a ti mismo.

Aunque el mar y la tierra sean opuestas, la orilla es su punto de encuentro, en donde los granos de arena se convierten en barro y las verdades se revelan.

Este es un idilio que se desenvuelve a través del mar.


sábado, 16 de agosto de 2014

Él, el otro y yo.

Él, el otro y yo.

Autor: Merry Frerard.
Clasificación: G.
Género: Romance, Drama, Suspenso.

Resumen: 

"Un hombre con el nombre de Gerard Way es alentado por sus amigos a acudir con un psicólogo. Cansado de llorar todas las noches por Bert McCracken, que lo dejó por otro hombre, decide ir con el Dr. Frank Iero.

Este, le pide que le cuente sobre su vida pasada pero se niega.

Tiempo después, logra sacarle un pedazo de su pasado muy significativo para él. Y Frank cae en la cuenta de que ese pedazo de pasado forma parte de él. Bert, se da cuenta de que paciente y doctor comienzan una relación. Y por politicas del hospital, no pueden mantener viva esa relación. Ahora, ambos hacen lo posible porque duren juntos un largo tiempo. Aunque... no durará demasiado como ellos imaginaron."

martes, 17 de junio de 2014

It ends tonight.

It ends tonight.

Autor: Lyla_echie_girl.
Clasificación: NC-17.
Género: Romance, Drama, Songfic.

Índice:


Capítulo: #1

Capítulo: #2
Capítulo: #3
Capítulo: #4
Capítulo: #5
Capítulo: #6
Capítulo: #7
Capítulo: #8
Capítulo: #9
Capítulo: #10
Capítulo: #11
Capítulo: #12
Capítulo: #13
Capítulo: #14
Capítulo: #15
Capítulo: #16
Capítulo: #17

It ends tonight; Capítulo: #17

Capítulo: #17

Start Breathing

Brian rompió el silencio: “Continuemos.”

Todos se quedaron sin reacción alguna por varios minutos y su manager los observó con cierto pesar, esto podía significar el fin de la banda si ellos así lo querían.


“Escuchen, por qué no se toman el día libre y mañana tendremos una reunión para hablar sobre el futuro de la banda”. Dijo pensando que todos necesitaban tiempo para asimilar la decisión de su bajista y ver si estaban de acuerdo en seguir sin él o parar para siempre.

“No es necesario Brian.” Intervino Mikey muy serio y continuó cuando nadie dijo una palabra: “Que me vaya no afecta el futuro de la banda, otro bajista es la solución.”


“Brian tiene razón.” Atinó a decir Frank y se ganó la mirada angustiada de Gerard. Los demás parecían que no creían todo lo que estaban escuchando: ‘¿discutir acerca del futuro de MCR?’ Era como su peor pesadilla y simplemente guardaron silencio ante la magnitud de lo que eso significaba.


“Lo haremos. Mañana nos vemos a las 11. Ahora, creo que todos necesitamos pensar en lo que en verdad queremos.” Esas fueron palabras proféticas y una vez que las dijo Brian se encaminó fuera del estudio.


Gerard estaba atónito, y parecía una estatua parado a un lado de Frank. Ray y Bob tenían la cara hecha una máscara sin expresión, miraban al piso. Era como si se acabaran de enterar que un ser querido estaba a punto de morir.
Frank seguía con la mirada clavada en el bajista, quien era el único que parecía tener vida, ya que se apresuraba a guardar su instrumento para salir de ahí.
Mikey no creía que tenía que darle explicaciones a nadie, porque lo único que tenía que decir estaba dicho.
Así que salió de ahí con determinación.

Frank fue tras él.

“Iero espera.” Lo llamó Gerard

“Esto no es justo. Si alguien debe irse, soy yo.” Y salió sin más dejando a sus compañeros sin reacción.

*****

El guitarrista alcanzó a Mikey en el estacionamiento y corrió hacia él antes de que pudiera subir al auto:

“¿Qué tontería estás haciendo Mikey?” Lo enfrentó, si de algo tenía certeza, era de que no podía permitir por ningún motivo que Mikey dejara la banda por culpa de la situación personal que vivían, y de la cual había una sola persona responsable en el mundo: “Si alguien tiene que irse, soy yo.”

Mikey lo miró primero con recelo, pero al saber que esos momentos serían de los últimos a su lado, no pudo más que acariciar su rostro con la mirada:

“Él no lo soportaría.”

“Mikey.” Frank lo vio con la mirada herida.

¿Qué podían decir? 

Uno sabía que amaba a dos hermanos, el otro sabía que lo amaba mucho, pero que tal vez no tanto como Gerard. Recordaba que Frank primero lo dejó para irse con él y no olvidaba como todas las veces el guitarrista había regresado a los brazos de su hermano. 
Incluso la última vez, cuando habría jurado que todo ese amor era real. Nunca podría olvidarlo.
Ahora sabía que Gerard siempre sería el más amado y una sombra fantasmal entre su amor sencillo. Porque, sí, era amor lo que su guitarrista le profesaba, pero no la clase de amor que llenaba una vida como la suya, porque Frank no era alguien común.

“Tienes que aceptarlo.”

Iero parecía estar leyendo los pensamientos de Mikey, e inconscientemente negaba con la cabeza: “No quiero.”

“Déjame ir.”

“Mikey te quiero.”

“Lo sé. Pero yo te amo.” Trató de esbozar una sonrisa, en lugar sus ojos se llenaron de un brillo acuoso.

El bajista se acercó y lo estrecho fuertemente.
Pasaron los minutos lentos por los años que compartieron juntos. Ya no había más que hacer que despedirse, no había vuelta atrás, él no reconsideraría nada, su decisión estaba tomada por su propio bien. 
Podía ver claramente como se habían dado las cosas y solo hasta ahora comprendía el grado de confusión de Frank. Eso era un realidad, ni en este último momento podía diferenciar sus sentimientos, pero para alguien que se alejó para ver desde fuera, todo estaba más que claro.

“Mikey no puedes dejar la banda por esto.” Decía con pesar y sin dejar de mirarlo.

“Puedo. Será lo mejor para todos.”

“No.”

“Tienes que abrir los ojos Frank. Yo lo sé. Siempre volviste con él, me dejaste por él.” La amargura se reflejo en sus labios.

El guitarrista se quedo tieso de angustia, de incertidumbre, no era capaz de dejarlos, no era capaz de estar con uno de ellos. ¿Por qué no sabía la diferencia de su amor? ¿Estaba acaso tan ciego como Mikey le decía?

“Regresa con él.” Mikey dijo mirándolo directo a los ojos y se acercó para tomarlo por los hombros: “Nunca te amaré como él.”
A Frank le pareció que ese hombre frente a él no era Mikey, había tanta madurez y decisión en sus palabras, que hacía que se sintiera liviano. Como si toda su culpa por haberlo herido se alejara de su alma al escuchar esas palabras sinceras.


Una lágrima resbalo de los ojos de Mikey, y él otro solo lo miraba incrédulo. No había nada en su rostro, era como mirar una hoja en blanco, ni dolor, ni alegría, una expresión vacía. El bajista pensaba cómo Frank no se daba cuenta que ni siquiera le provocaba disgusto lo que le decía y estuvo completamente seguro que hacía lo correcto: ‘No me amas como a él. Y pronto te darás cuenta’ Pensó.


Así se quedaron. Mirándose, tratando de ver el fondo de su alma a través de sus ojos. Necesitaban entender que era lo correcto. Frank lo amaba mucho, pero empezaba a distinguir con dificultad la naturaleza de su amor, cuando más que angustia sintió paz al estar escuchando a Mikey, al sentir el perdón, al saber que ya no estaba en deuda con él. Pero aún no se veía solo sin él. Si, lo extrañaría, extrañaría mucho su compañía, verlo a diario y saberlo a su lado. Sus sonrisas, pero después de todo no sería suficiente. Nunca lo había sido.

Siempre se ama un poco más, siempre se prefiere un poco más. La costumbre es sólo una parte, era difícil de superar, pero un impulso era más verdadero. Gerard fue y era su arrebato, de esos que dejan el alma al descubierto.


Empezaba a ver algo de razón en todo el caos. 

Frank se aferró a Way con fuerza.
En este caso esa diferencia era mínima, pero existía y era una complicación. Era la causante de todos los infortunios de ese amor compartido. 

“Aún, no puedes dejar la banda.” Dijo quedito Frank sujetándolo todavía, era lo peor y Mikey no se merecía ese final.


Silencio.


El bajista derramaba algunas lágrimas mudas.

“No lo soportaré.” Al fin habló y se soltó con cuidado del amarre de Frank. Sintió a su corazón soltarse de la cadena, del dolor crónico.
Inconscientemente suspiró fuerte y miró en el verde de sus ojos grandes un brillo de paz, de esperanza porque la tormenta siempre termina pasando. Para bien o para mal, la luz se abría paso por más espesas que fueran las nubes.

Al sentirse lejos de su cuerpo Frank sintió la inminente separación, la definitiva, como debió ser desde un principio. Había terminado su historia con él.

Se quedaron frente a frente sin valor para pronunciar las palabras, a pesar de haberlas aceptado. Mikey se dio media vuelta y subió a su auto. Dentro giró el rostro y lo miró con amor por última vez, tenía que terminar alguna noche, el día era mejor para los adioses.

Al siguiente momento Mikey arrancó y Frank se quedo inmóvil en el estacionamiento. 

De pronto sintió un ligero calor llenar su cuerpo poco a poco, instintivamente volteó y lo vio de pie en la entrada: serio, triste, sereno.

Él asintió y se dio la media vuelta. Frank sonrió tímido, pero tranquilo, con fé. Fue a buscar su propio auto y se dirigió a su casa. Aún no era tiempo de nada, acaba de perder aun ser querido, necesitaba llorarlo, necesitaba estar consigo y su alma.

El Gerard de hoy lo sabía antes que él y comprendía el luto por primera vez.
Las cosas son como son, y cuando no se hacen como debe cuesta caro.

Se fue a su casa y se paso el tiempo con un silencio sepulcral en el frío de la soledad. Pensando y pensando, incapaz de hacer nada. Mutismo, frío y gris. Así paso el día, dejándose a la merced del destino.

*****

Mikey llegó a su apartamento, había llorado todo el camino y en cuanto cruzo la puerta ya no hubo necesidad. Era bueno sentir que la decisión que había tomado le traía mucha tranquilidad a pesar del inevitable dolor. Tuvo la certeza que un día todo aquello sería un recuerdo como cualquier otro.
Pero ese día no lo era y tendrían que pasar muchos más para que pudiera sonreír feliz.

En su habitación comenzó a hacer sus maletas, era hora de empacar y dejar todo listo para irse al día siguiente después de la reunión. No estaba dispuesto a reconsiderar dejar la banda, pero quería despedirse apropiadamente de todos sus amigos, porque estaría lejos mucho tiempo. También asistiría porque le preocupaba el futuro de MCR, no quería que su salida perjudicara a nadie.

*****

Luego de despedirse de Bob y Ray, Gerard salió del estudio sin rumbo, no quería ir a su apartamento donde la esencia de Frankie lo esperaba para atormentarlo con dudas, y dolorosos recuerdos. Además tenía temor de volver a tropezar con el alcohol estando solo, estos días haría cualquier cosa por apartarse un segundo y dejar de pensar en lo que sentía Frank.

De pronto se detuvo junto a su auto ante la idea que le vino a la mente: ‘¿No se daba cuenta lo que estaba pasando?’

Cerró con fuerza los ojos y sacudió con vigor la cabeza como si tratara de alejar a un molesto insecto: “¡Con un carajo!” Exclamó.

Estaba enojado consigo mismo, había sido muy egoísta solo preocupándose por sus propios problemas sin pensar en nada más, ni en el infierno de Frank y Mikey ni en la banda. 
La banda, su vida. O por lo menos así solía ser, la música y su banda eran su vida antes de caer enamorado de Iero. Pero ahora todo eso había pasado a segundo término como por arte de magia, tanto así que ni siquiera había
reparado en que el futuro de MCR pendía de un hilo. Su mayor angustia era lo que pasaría con su relación con Frank.

“Maldición.” Volvió a decir con un aire sombrío sabiendo que tenía que hacer algo y en ese momento trató de apartar su mente de su mayor problema para concentrarse en lo qué haría si lo peor sucedía para la banda, si sus amigos no estaban dispuestos a seguir sin Mikey. 

Mikey, su hermano. Al pensar en él su corazón se encogió, no sabía lo que vendría, no sabía cómo podrían vivir con esa traición en medio de su vida, cómo volverían a ser los hermanos que una vez fueron.
Gerard cerró los ojos y podía ver el rostro aún más juvenil con sus ojos grandes sonriéndole de emoción en medio del resplandor azul del primer concierto juntos, cuando de pronto se desvanecía.

Lo vio perderse entre la gente, pero antes de que pudiera hacer algo él le hizo una seña que significaba que lo esperaría atrás. Ese día había sido tan importante en sus vidas que en estos grises momentos le venía a la cabeza.

“¡Mikey!” Grito Gerard, ya se estaba desesperando por no encontrar a su hermano menor entre la multitud de fanáticos que se encontraban en el lugar donde The Smashing Pumpkins acaban de ofrecer un genial concierto: “¡Mikey!”

Miraba a todos lados buscando un rostro pálido con anteojos, abriéndose paso entre todos los chicos vestidos en su mayoría como su hermano, jeans y playera negra, ‘¿cómo iba a encontrarlo?, ¿qué le diría a su madre si no lo encontraba?’ Pensaba ansioso el futuro músico, mientras el calor del recinto aún lleno de gente, comenzaba a sofocarlo, sudaba más por miedo que por las condiciones del lugar.

“Nunca más me dejara salir con él” Pensó en voz alta y de inmediato su voz fue tragada como un susurro por el ruido eufórico que llenaba el lugar. 

Way giró a su alrededor aguzando los ojos tratando de penetrar el mar de cuerpos en busca de su pequeño Mik: “¡Mikey!” Seguía llamando y avanzando determinado hacia la salida, tal vez él hubiera ido hacia allá siguiendo la lógica de la situación.

Al fin llegó a la gran puerta hecho un manojo de nervios, mordía sus uñas, el sudor seguía resbalando de su frente y tenía un nudo en el estómago, sus ojos iban de un lugar a otro, pero sin resultado alguno. Su hermano no estaba por ningún lado y la gente iba desocupando la arena, miraba a cada grupo de personas que salían tratando de encontrarse con los ojos amielados.

El tiempo siguió pasando y su hermanito no aparecía.

Estaba ya en shock, no sabía que hacer, el lugar estaba casi vacío y Mikey no estaba dentro y tampoco lo había visto salir. No pensaba en más que en su hermano, él podría estar en peligro, era muy joven y ya era más de media noche, qué iba a decirle a su madre, cómo justificaría su perdida. Inconscientemente tenía las manos puestas en la cabeza, los ojos cerrados concentrándose en una terrible desesperación, hasta que de repente alguien tocó su hombro.

“Gee, ¿dónde te metes? Moría de miedo por tener que regresar yo solo a casa, por que…”

“Mikey” Se levantó de un saltó y abrazó a su hermano eufóricamente impidiendo que siguiera hablando. Su corazón suspiro tranquilo y volvía a latir feliz, con ritmo.

“¿Dónde te metes tu Mik?”

“Estaba afuera.” Decía el joven siendo aplastado por los brazos fuertes de su hermano mayor: “Cabeza hueca de ti Mik.” Y lo soltó riendo y sacudiendo sus cabellos.

Ambos se miraron riendo sin más preocupación y habiendo olvidado todo el miedo en un segundo para pensar en la genial noche que habían pasado:
“¡Wow! Gee estuvo fregón, el mejor concierto” Decía sonriente Mikey mientras caminaban rumbo al subterráneo para volver a su casa.

Gerard reía, porque ese era el primer concierto masivo al que Mikey asistía: “Los pumpkins son de los mejores.”

“Si, son geniales, viste a Corgan, es tan ahhhhh Gee. Este tipo es un músico de verdad.” Dijo extasiado el menor y de repente detuvo a su hermano de un brazo:

“¿Qué pasa Mik?” Volteó a verlo y él al fin se había quedado quieto: “¿Qué?” Cuestionó de nuevo al ver que su hermano se había quedado meditabundo con la mirada puesta en algún lugar lejano.

“¿Sabes qué Gee?”

“¿Qué? Dilo ya.” Dijo con curiosidad mirando a los lados para ver si no había peligro, esas calles de noche no eran lo más recomendable para dos jóvenes.

“Es lo que quiero ser cuando sea grande.” Lo dijo y luego miró a Gerard directo al verde de sus ojos, que sonreían.

“Pues, sabes qué Mik” Guardó silencio mirando la cara infantil y en suma ilusionada de su adorado hermano: “Eso es lo que seremos.”

“¿Lo prometes? ¿Seremos músicos con una banda y todo?”

“Claro. Lo prometo.”

Mikey sonrió durante todo el regreso a casa y Gerard estaba agradecido por que no lo hubiera perdido, porque no sabría que hacer sin él. Lo hacía feliz su alegría y ahora se preguntaba cuándo había dejado de pensar en él, de cuidarlo y preocuparse por su bienestar. ¿En qué momento del camino se había perdido el mismo?

Una sonrisa se dibujó en el triste rostro ante ese recuerdo tan fuerte, esa noche que su vida tomó el rumbo para siempre. Gerard se pasó la mano por los ojos, era una basura, lo sabía. Pero aún podía evitar que aquellos sueños, que esas promesas sinceras se convirtieran en realidad.

*****

Al día siguiente.

Frank fue el primero en llegar al estudio, abrió el estuche de su guitarra y comenzó a tocar algo, lo primero que se vino a su mente. Pero no tuvo mucho tiempo para hacerlo porque Gerard apareció cruzando la puerta, todo de negro, sus ojos ocultos tras las habituales gafas, sin expresión en sus labios delgados. Pudo oler claramente su perfume amaderado y él lo miro sin sacarse las gafas.

“Buenos días Frank.” Fue un tono frío.

“Buenos días.” Contestó y volvió los ojos a su guitarra mientras el se acomodaba en un rincón, a una distancia prudente de él. Y aún así sentía un calor subiendo desde la punta de sus pies hasta sus cabellos desordenados, por él.

Se quedaron en silencio por largo rato.
Nadie llegaba y ya eran las 11 y quince de la mañana. Últimamente llegar tarde se estaba volviendo una costumbre. 

Al fin el mayor habló: “Me pregunto cómo llegamos a este punto.” Dijo sin girar el rostro para verlo.

Hubo otro silencio hasta que Iero respondió:

“No pensamos las consecuencias. Nunca lo hacemos.”

“Cierto.” Acordó Gerard.

“No puede irse, ¿lo sabes verdad?” Dijo con premura en sus palabras.

“Sí.” Gerard giró el rostro para poner atención en la forma que Iero lo miraba, y al fin se quito los lentes oscuros. Había calidez en ese gesto, cuando sus ojos se encontraban, creyó que se enfriaría, pero al parecer no. Tuvo la certeza que eso nunca sucedería.
Su corazón dio un vuelco con esperanza, un día todo eso sería un recuerdo:


“Todo pasa, algún día esto también pasará.” Soltó Frank de repente, como si pudiera leer lo que había en la mente de Way, quien bajó los ojos para luego volver a fijarlos en su rostro desmejorado y sonrió triste.

El amor tortuoso envejece a las personas, sus rostros estaban diferentes, mas serios, sus facciones marcadas y firmes como las de los objetos, tan contundentes, tan maduras. La mirada reflejaba lo frió y lo ardiente de un amor, cuando ya no hay nada que ocultar. Así se veía, como se sentía. Fue tan fuerte que había dejado marcas visibles en sus caras. 
Sería la crudeza de la realidad.

“Siento que nos perdono al fin.” Dijo sin atreverse a sostenerle la mirada.

Gerard guardó silencio sabiendo que había perdonado a Frank, y que había aceptado dejarlo al fin, pero lo de él era otra historia. Alzó la vista y vio como la culpa se empezaba a desvanecer del mar verdoso de los ojos que amaba. Eso había sido la causa, y observó satisfecho que estaba muriendo. Aunque él sintiera una opresión aún en el fondo del corazón.

Podrían amarse.

No tuvieron tiempo de hablar más, porque Brian entró al estudio, los saludó y en eso los tres que faltaban cruzaron la puerta. Eso tenía más cara de funeral que de reunión creativa, como solían llamar a sus juntas, todos con gafas oscuras, en un intento de ocultar las ojeras por la noche de insomnio y la preocupación que seguro había en sus ojos.
Pasaron todos a la pequeña sala de juntas que estaba conectada al estudio, tomaron asiento y Brian se disponía justo a tomar la palabra, cuando la voz rasposa de Gerard se le adelantó:

“Quisiera decir algo antes de que discutamos nada.” Miró a cada uno y se detuvo en Mikey.

“Ok, hazlo.” Dijo el manager y se recargó cómodamente tenso en su asiento.

Gerard contuvo el aliento, había pensado en las palabras que diría para no empeorar la situación, pero en ese momento le falló la memoria y sólo atino a decir: “Me rehúso a aceptar la salida de un integrante de esta banda sin una explicación racional y profesionalmente justificada.” Dijo frío y mirando fijamente al cigarrillo encendido que tenía entre los dedos, luego dio una larga inhalada en espera de que los demás reaccionaran, pero nadie lo hizo: “Eso es todo. Discutamos.” Levantó la vista en dirección a Brian que permanecía atento al líder de su banda.

Mikey estaba preparado para algo así, pero no para escucharlo de su hermano. Se quedo sorprendido y por un momento sus ojos se abrieron mirándolo, luego guardó silencio poniendo sus ojos en Frank que igualmente fumaba y parecía satisfecho con lo que Gerard había dicho. Creyó que ellos dos serían los más agradecidos de que se fuera, pero al parecer se había equivocado.

El ambiente era tenso y nadie se atrevía a decir algo, pero todos creían que era la única manera de ejercer presión en su bajista para que se quedara, porque también había un contrato de por medio. Retenerlo a la fuerza, tal vez no era lo mejor para Mikey, pero tampoco lo era irse en una acción impulsiva por su estado de ánimo. 

“Él tiene razón, yo tampoco estoy dispuesto a aceptarlo.” Decididamente dijo Ray.

Brian sólo observaba, quería escucharlos a todos:

“Esto no va a ningún lado. Me voy y estoy preparado para aceptar las consecuencias legales.” Dijo Mikey adivinando sus intenciones y se levantó para salir.
“Siéntate Mikey. Podemos arreglar eso. No vayas tan lejos.” Finalmente intervino Brian.

“No creo que sea lo mejor para nadie mezclar los asuntos personales con la banda.” Ahora fue Frank quien habló cautelosamente y lo miró.

“No queremos que te vayas, eso es todo.” Dijo Bob y miró a Mikey con ternura.

El vocalista intervino al ver que su hermano se encaminaba a la puerta:

“Lo prometí. ¿Recuerdas?” Gerard lo miró directo a los ojos, y la expresión de Mikey se suavizó. Ambos hermanos tenían los ojos brillantes, se miraron hasta que Gerard no pudo soportar, una lágrima rodo por su mejilla al tiempo que se puso en pie.

“No habrá banda si él se va.” Dijo ya en la puerta y luego salió.

Los demás observaban sin comprender del todo, él único que entendía a lo que se refería Gerard era Frank, porque alguna vez Mikey se lo había contado. Todos se quedaron en silencio hasta que Brian habló:

“Tengo una propuesta Mikey, y creo que todos concordarán.”


Minutos después Brian salió a llamar a Gerard para que regresara a la sala de juntas. Encontró al vocalista fumando sentado tras la batería de Bob, él estaba más calmado, pero tenía irritados los ojos. Brian le dijo que habían llegado a un acuerdo y que tenía que volver y decir si lo aceptaba o no. El manager lo vio ponerse las gafas instintivamente antes de levantarse y seguirlo de regreso con sus compañeros.

El ambiente se había aligerado cuando el vocalista regresó a la sala de juntas. Todo fue más sencillo y no había más que decir: Si.

Mikey se iría solo por un tiempo.

*****

Esa misma tarde antes de abordar el avión Mikey Way se despedía de sus amigos, tomaría un largo descanso lejos de casa. Sería el viaje que tenía que ayudarlo a olvidarse del amor por Frank, el viaje que sanara su alma y en el que lograría perdonar sinceramente a quienes le habían hecho daño. Confiaba completamente en que la tranquilidad, paz y bienestar que la distancia le darían, sería lo mejor para él, para sanar su corazón.
Y algún día podría regresar a la música, con su banda, a seguir viviendo el sueño de su infancia.

Así el bajista estrechó a cada uno de sus amigos, incluido Frank, hasta que finalmente llegó el momento de despedirse de su hermano:

“Hasta pronto Gerard.” Y extendió su mano.

Discretamente los demás se alejaron dejándolos despedirse en privado. Gerard tomó la mano de su hermano y la estrechó fuerte, tenía un nudo en la garganta y apenas podía contener las lágrimas que oportunamente estaban ocultas tras las gafas:

“Cuídate mucho Mikey.” Se quedaron frente a frente, hasta que el mayor sintió la necesidad de abrazar a su hermano, y así lo hizo.

Fue un contacto firme, sincero y por completo invadido de ese lazo de sangre que los unía: “Perdóname Mik.”

Ahora las lágrimas corrían libres por el rostro de Way mientras sostenía a Mikey entre sus brazos: “Perdóname por todo”

Mikey también lloraba, la vida los había llevado a lugares terribles, pero lo que a ellos los unía nada en esta vida podría romperlo: “Nadie elige a quien amar Gee.”

Y se separaron. El vocalista se quitó las gafas y se limpió el rostro mirándolo con pena en el verde de sus ojos y su hermano tomó su mano de nuevo y asintió con los ojos brillantes volviendo a abrazarlo.
No podía decirlo aún: “Estaremos bien hermano.”

Gerard comprendió y aceptó ese mudo perdón. Se soltaron y se despidieron con una ligera sonrisa. El tiempo se encargaría de que un día estuvieran bien.

*****

Varios días después.


¡MCR! ¡MCR! ¡MCR! ¡MCR! ¡MCR!

Gritaba la multitud enardecida de fanáticos, una y otra vez no dejaban de repetir el nombre de su banda favorita. Todo el escenario estaba a oscuras y ellos bien sabían que faltaba una canción y no renunciarían a ella.

¡MCR! ¡MCR! ¡MCR! ¡MCR! ¡MCR!


De repente se dejó escuchar la solitaria voz de Gerard: “Esta es la última canción. Es por ella, pero esta noche también es para él.”

Y se dejaron escuchar los acordes rápidos y la luz se encendió a medias, todos gritaron eufóricos, ahí estaba una de las favoritas y luego la voz: 

“Long ago
Just like the hearse you die to get in again 
We are so far from you…!”

Los fans estallaron en gritos y lo acompañaron en cada una de las estrofas hasta el final, gritando, brincando y perdiéndose en el sonido de la música, sintiendo en cada músculo de su cuerpo el resonar de la batería de Bob, y en su corazón cada nota de las guitarras. Todo en vuelto en la voz de Gerard.
Todos extrañaban el alma del bajo que aunque sonaba, sabían que no era el de siempre.

“So long and goodnight 
So long and goodnight…

¡Gracias NJ!”

Y se apagaron las luces sin más que el ensordecedor aplauso y júbilo por el grandioso concierto que la banda había dado. 
El primero de la nueva gira.

Todos se dirigieron hacia los camerinos, en el pasillo Gerard se topó con Frank, estaban solos por primera vez en semanas y se quedaron mirando tratando de recuperar el aliento que perdieron en el escenario, una sonrisa y un fuerte abrazo.

Si, ahí seguía. Un calor en su pecho con el simple roce de su presencia, el reflejo en sus ojos. Un poco más y no podrían resistir el tiempo lejos uno del otro. 

Pero todo iba lento, sin prisas. Lo peor había pasado.

Ambos eran culpables, pero aunque hubiera acabado ese amor no se detendría ahí. Había nacido en el peor momento, caminado por el peor sendero, pero ahí estaban después de todo uno frente al otro porque el mundo era un horror, porque ellos también podían serlo, pero el amor era ciego. Habían robado sus sueños, los habían compartido, se conocían bien y eran adictos a ellos. Era inevitable que estuvieran juntos.

“Te he decepcionado.” Dijo Frank apurando el final del suplicio de su separación, porque empezaba a entender que lo amaba más a él, cuando los días fueron pasando y el recuerdo de Mikey era solo eso, un recuerdo. Ya no había desesperación, duda, culpa. Todo él estaba en paz y lo único que en verdad extrañaba era la compañía de Gerard.
Quería que él le dijera que también lo necesitaba y que estaba dispuesto a darle una segunda oportunidad, que había esperanza con ellos.

Way se acercó perdiéndose en sus ojos:
“No podemos cambiar lo que paso.”

Un beso corto, sus manos entrelazadas: “Te he decepcionado demasiado”

Way asintió.

“El mundo es un horror, pero tu eres hermoso para mí. Es lo único que sé y quiero intentarlo de nuevo.”

Frank besó sus labios y lo apretó contra su pecho.

“No puedo vivir sin ti.” Susurró Gerard en su cuello, sujetándolo con fuerza

“Te amo, juro que es verdad. Perdóname” La voz de Frank tembló.

“Si. Estoy aquí para ti.”

No había más que decir, Frank se aferró a su cuello y lo besó hasta saciarse de lo que siempre tuvieron. Sabiendo que ya nunca iban a perderlo otra vez.

Esta noche había terminado.

FIN

It ends tonight; Capítulo: #16

Capítulo: #16

All I Don't Want To Need At All

Mikey iba a salir tras Frank cuando su hermano lo detuvo del brazo.
El bajista volteó a verlo severamente y se quito de encima su mano, como si temiera que él fuera a infectarlo de muerte.


“Mikey, espera. Déjalo”


Su hermano no dijo nada, pero al menos se detuvo indeciso, lo que le dio seguridad para entablar una conversación. No sabía por que o cómo, pero de repente sentía la necesidad de hacerlo, tal vez fuera que intuía que Mikey pasaba solo por la misma terrible situación, y que ambos anhelaban compartir por lo menos eso, era como una clase muy rara de apoyo, compañeros de penas.


“Necesita tiempo, creo que todos lo necesitamos.”

“No lo compadezcas, tu no sabes nada.” Mikey se movió para irse.



“No me importa lo que sé.”

Mikey se detuvo y volteó a verlo sorprendido: “Lo escuchaste.” Murmuró bajando el rostro abatido, eso lo superaba en todos los sentidos: tanto lo amaba.


Luego ambos hermanos se miraron y en ese gesto pudieron comprender una pequeña parte de lo que estaban viviendo amando al mismo hombre y sabiendo que ese hombre podría amarlos a ambos. Se habían quedado en silencio cuando Ray entro al estudio:


“Lo llevaré a su casa. No se preocupen ok. Luego, otro día hablarán.”

Ray los miró con pena, eran sus amigos y compartía indirectamente el dolor que vivían.


“Gracias” Dijo Gerard y el guitarrista salió de ahí, él volvió la vista a Mikey y contuvo una expresión de sorpresa al ver el rostro desmejorado de su hermano, las ojeras, la piel pálida, el seño en su frente, la angustia reflejada en su mirada. Apenas hasta ese momento lo había notado, él estaba sufriendo tanto o más que él.


“Es su decisión.” Dijo secamente Mikey y de inmediato salió de ahí dejando a su hermano igual de dolido que él, un poco de todo el resentimiento que le tenía se desvaneció en ese instante cuando pudo contemplar de cerca el sufrimiento por el amor a Frank.


Frank, Frank, Frank… una nombre tan corto, tan simple, pero que aún así era la causa de todos sus infortunios, movía todo en sus vidas, tanto la felicidad como el sufrimiento. Mikey y Gerard eran enemigos ahora, dos hermanos que desconocieron su sangre por amor, mataron su pasado por una vida a su lado, olvidaron todo y lo siguieron al cielo, y ahora parecía que se encontraban en el infierno.



Gerard se sentó en el piso del estudio como solía hacer, pasaron los minutos y ninguno de sus amigos volvió, seguramente Bob y Brian no quisieron meterse en ese asunto, tal vez pensando que él quería estar solo. No imaginaban que Gerard los necesitaba mucho, ya no tenía a Mikey y Ray en esos momentos se ocupaba de Frank.


Su rostro helado estaba cansado de la soledad, de llorar solo, su corazón cansado de darse ánimos y necesitaba olvidarse de todo aunque fuera por un momento. En sus cinco sentidos jamás lo lograría, se levanto y salió de ahí en busca de un potente analgésico: el alcohol, que siempre lo había ayudado a perderse en el pasado.

*****

Mientras tanto Ray y Frank llegaban al apartamento del menor con los rostros sombríos y sin haber dicho una sola palabra durante todo el camino.
Después que Ray viera el estado de vulnerabilidad en que se encontraba su amigo al topárselo cuando salía del estudio, no pudo más que insistir en acompañarlo hasta su casa. Frank estaba demasiado afectado como para oponerse y así en silencio subieron al auto de Ray y en poco tiempo llegaron a su destino.



Ray no se atrevía a preguntar nada, porque se imaginaba la situación al ver las caras de sus otros dos amigos, conflictos del corazón, los más complicados, los que más lastimaban. El guitarrista suspiro y miró de reojo a Frank que seguía ensimismado, era como si nadie estuviera ahí a su lado.


“Frank.”

El menor giró el rostro pálido, no había lágrimas, solo vacío.

“Gracias Ray, pero quiero estar solo.”

“Ok, solo quiero asegurarme de que estés bien.”


“Lo estaré, no te preocupes Toro.”

“¿En verdad Frank?”


“Solo quiero dormir.”


“Frank.” Ray lo miró con incertidumbre, le preocupaba que su amigo fuera hacer una estupidez.

“No haré una estupidez.” Replicó Iero imaginando los pensamientos de su amigo, y éste medio sonrió.

“En serio Frank, podemos hacer algo, ver tv, componer, tocar, pero…”

Los ojos verdes lo miraron con cariño, un cariño que lo hacía sentirse mejor, con valor: “No valgo tanta consideración Ray, pero gracias amigo.”

“Con un carajo Frank, ¿qué dices? Anda, abre y toquemos alguna canción.”


Ray no dejaría solo a Frank quien siendo tan impulsivo y sintiéndose tan miserable en esos momentos, podía cometer una locura, estaba en sus manos evitarla y lo haría.
Entraron al apartamento y, como había dicho a su compañero, Iero sólo quería dormir para olvidarse un poco de todo y se tumbó en un sofá. En realidad la compañía de Ray lo estaba sosteniendo con fuerza, mientras él se encontraba pendiendo al filo de un abismo, dispuesto a soltarse en cualquier instante.

Ray se quedo a su lado, se preparó algo de comer y luego se puso a ver la tv, mientras el estaba perdido en un mar de sueños.

*****

“Agrr ahh, te adoro Frank.” Gimió Gerard al separarse de la voraz boca del músico, luego se quito la playera para pegarse a su piel tibia enloquecido de deseo.

“Estás jugando conmigo” Dijo con entrecortada voz, apenas audible para el otro hombre que ahora se entretenía desabrochando el pantalón mientras besaba su bajo vientre.

“No, ya no es un juego.” Dijo apartando los labios de la piel y lo miró directo a los ojos, estaba agitado, pero en sus pupilas había claridad y al igual que en sus palabras.


“Gee.” Suspiró al volver a sentir la húmeda boca recorrer su abdomen: “No eres un buen mentiroso.”

El otro hombre reaccionó ante eso y se sentó encima de su cintura mirándolo otra vez directo al verde de sus ojos: “No juegues tu, conmigo.” Luego lo besó posesivo perdiéndose en su sabor. Viviendo el presente sin pensar en ningún futuro***


Gerard aventó la botella vacía contra la pared de su habitación:

“Maldito, jugaste desde el principio.”

Su voz apenas se entendía por la embriaguez. A su alrededor habían varias latas de cerveza y una botella vacía de vodka y otra hecha pedazos en el piso. La soledad nunca había sido buena consejera y ahora se volvía contra él de la peor manera, y él ya no tenía tanta resistencia como en el pasado. Con eso tenía que bastarle.


Trato de ponerse en pie, pero no lo consiguió y se quedo tirado en el piso, a punto de perder la consciencia. Mucho había puesto en juego y ya era tarde para quitar la apuesta de la mesa. Si perdía, lo perdería todo, no valdría la pena seguir viviendo.
Ahora era sólo su decisión, como Mikey dijera, porque él ya le había dado todo y tal vez aún así, no hubiera sido suficiente.

“Te amo tanto Frankie…” Murmuró casi perdiéndose, y lentamente sus ojos se cerraron.

*****

No conseguía concentrarse, no podía pensar en otra cosa, ya había intentado durante todas esas horas y simplemente la misma historia seguía desfilando por su cabeza. El mismo nombre.


Todo tiempo pasado siempre fue mejor. Había sido más feliz, había sufrido menos, había sido amado más. ¿Por qué el tiempo no lograba detenerse? Siempre se recuerda cuando la vida no tiene rumbo, cuando esta vacía y no hay nada que hacer más que esperar a que todo siga pasando, a que pase algo que mágicamente cambie la monotonía.


Era el tiempo de esperar por una respuesta del destino, ya se había dejado vencer, ya había embestido con insistencia y nuevamente lo perdía todo. Con ese amor nunca se sabía que era lo que venía por delante.
El mismo hombre, sólo él era quien podía dar el paso siguiente. Herir más y seguir amando. ¿Lo aceptaría?
Tal vez era mejor preguntarse si lo resistiría.


Mikey se dio vuelta en la cama y trato de parar sus pensamientos, con suerte se dormiría por unas horas.

*****

Ray abrió los ojos, le dolía la espalda y uno de sus brazos estaba entumido bajo el peso de su cuerpo. Se movió lentamente y con algo de dificultad, había sido una siesta agotadora en ese incómodo lugar. Una vez que se sentó en el sofá vio que enfrente Frank seguía dormido, se levantó y por la ventana observó que el sol estaba empezando a ocultarse. Se sorprendió por que habían dormido mucho, tal vez unas tres horas seguidas, y aún su amigo seguía acostado sin miras a que fuera a despertar pronto.


“Tengo hambre.” Dijo en voz alta y fue de nuevo hacía la cocina, justo en el camino su celular comenzó a timbrar:


“Hola Brian.”


“Por fin alguien contesta.” Dijo impaciente y al parecer molesto.


“¿Qué es lo que pasa?”


“Que nadie se digna a contestar su cel, ¿dónde están todos?”


Ray se preocupó:


“No lo sé, estoy en casa de Frank. Pero dejamos a Gerard y a Mikey en el estudio.”


“No hay señales de ninguno. Bob y yo fuimos a almorzar y cuando regresamos no había nadie. El maldito ensayo se canceló por que no los localizo.”


“Siento no haberte avisado, pero hubo un problema con…”


“Ya no podemos seguir con problemas, ¿qué diablos les pasa? La banda es primero.”


“¡Calmate Brian!”


“Tenemos presentaciones encima Ray, y el tour en una semana, ¿Te parece poco?”


“No hombre, pero Frank está…”

“En serio Toro, tenemos que seguir con los ensayos, si localizas a los Way les avisas. Tengo que irme.”


El mal humor de su manager contagió al guitarrista, pero Brian estaba en lo cierto, los problemas personales de sus amigos se estaban metiendo al estudio y como estaba la situación, era posible que la banda no lo soportara. No quería ni pensar en cómo terminarían las cosas, pero temía lo peor.


Trató de alejar esos malos presagios de su cabeza, cuando otros peores se le pusieron enfrente: “¿Cómo estarían los hermanos?”


De inmediato comenzó a marcarles a sus celulares, pero ninguno contestaba. Ray no sabía qué hacer, no podía dejar a Frank solo para ir a ver cómo estaban Mikey y Gerard. Toda esta situación lo angustiaba y el no poder hacer casi nada era lo peor, le crispaba los nervios.Tal vez Bob pudiera ayudar.

*****

El rubio baterista llegó tiempo después que anocheciera al apartamento de Gerard, había podido comunicarse con Mikey y luego de hablar con él por varios minutos intuyo que se encontraba bien, triste, pero finalmente estaba calmado y no se preocupo más por él. Era cosa suya superar esta difícil etapa, no podía hacer más que ofrecerle su apoyo moral.


Una vez que verificó que uno de sus amigos no corría peligro siguió tratando de contactar con Gerard, pero había sido inútil, él no respondía, así que decidió ir a buscarlo a su casa.


Tocó una y otra vez sin obtener ninguna respuesta, el portero le había dicho que el Sr. Way estaba en el edificio desde el medio día y que estaba solo, por lo que comenzó a sentir una extraña sensación mientras seguía tocando sin resultado. Parecía que no había nadie en el lugar y entonces la preocupación se hizo más grande, ya no volvió a intentarlo sino que bajo nuevamente en busca de las llaves del apartamento. Esto podía ser una emergencia, cómo olvidar los viejos tiempos, muchas veces habían pasado por lo mismo con Gerard. Pero años después esto podría convertirse en una tragedia, él médico lo había dicho, ‘’si sigue así no habrá vuelta atrás’’. Su amigo podría no resistir un acto desesperado por escapar.
Una vez que llegó al lobby del edificio corrió en busca del portero, le explicó la situación y en pocos minutos abrían la puerta de la casa y Bob llamó al vocalista: “Gerard, ¿estás aquí?, Gerard.”


“Gerard, ¿estás bien?”


Silencio.


El baterista luego de revisar la sala, el estudio, y la cocina se fue directo a la habitación. Se quedó petrificado cuando abrió la puerta y vio a su amigo tirado en el suelo, sintió un frío helado recorrerlo y su cara se tensó al ver la cantidad de latas que había y las dos botellas vacías. A pesar del temor se apresuró para ir a su lado, lo volteó y reviso el pulso, el contacto de sus manos frías le erizó la piel, entonces Bob se quedo inmóvil mirándolo por unos momentos hasta que:


“¿Se encuentra bien?, o ¿llamó una ambulancia?” Preguntó cautelosamente el portero que había ido con Bob, en caso de que necesitara ayuda.


Bob giró el rostro y su terrible expresión hizo pensar lo peor al portero, hasta que el rubio contesto: “No, creo que solo esta muy tomado. Llamaré a su médico particular. Con suerte estará bien.”

“Déjeme le ayudo a levantarlo.”

“Está bien. Gracias.”

Los dos hombres levantaron al músico del piso y lo acomodaron en la cama. Bob llamó a Ray y a Brian para informarles lo que había pasado y evitar que siguieran preocupándose por su paradero.


Una vez que el médico revisó al vocalista dijo que solamente estaba muy tomado, pero que no había necesidad de llevarlo al hospital, porque su cuerpo se encargaría de desintoxicarse solo. Aconsejó que cuando Gerard despertará acudiera a una consulta en caso de que se sintiera mal, le dejo unos analgésicos para contrarrestar los efectos de la resaca, y se retiro sin más.


El rubio volvió a llamar a Ray, quien al escuchar las buenas noticias por fin pudo tranquilizarse un poco. Acordaron que no le dirían nada del asunto ni a Mikey ni a Frank, porque no querían empeorar la situación.


En cuanto a los ensayos Brian, a pesar de estar molesto por que sus músicos mezclaran la vida personal con el trabajo, comprendió la situación y decidió darles un día libre. No podía hacer más cuando tenía el próximo tour tan cerca.
Así que descansarían ese sábado y hasta el lunes volverían al estudio.

*****

El fin de semana se pasó rápido entre la resaca de los problemas y los fantasmas del dolor acecharon a los tres músicos. Sus recuerdos los acompañaban, cuando pensaban cómo sería tener que borrarlos para empezar de nuevo, se estremecían en la negación. Hubieran querido aparecer en otra realidad, en otro tiempo, lejos del amor de su vida. Hubieran querido soñar para siempre, quedarse quietos, dejar de sentir.


De los tres Mikey era el único que había tomado una decisión, y estaba listo para enfrentarse a todos. Esos días comprendió una cosa que le trajo claridad a su cabeza, hería de muerte a su corazón, pero le daba paz a su alma. Lo haría sin importar nada, ni lo que Frank hiciera, porque ya nada volvería a ser como antes. El daño estaba hecho y llevaría la cicatriz para toda la vida. Para él era lo mejor, y quería vivir, dejaría en su lugar el pasado.


El bajista miraba por la ventana de su habitación, la noche se veía tan amenazadora, tan solitaria que lo atemorizaba, de ahora en adelante ese panorama lo viviría solo.


Él se iría.

*****

Realmente los problemas personales estaban afectando a la banda: como en los viejos tiempos Gerard no se concentraba y olvidaba la letra de las canciones, Mikey desafinaba y simplemente Frank no llevaba el ritmo, se perdía y gracias a eso Bob quien trataba de esperarlo hacía que los demás se equivocaran.


“¡Esto es un maldito desastre!, ¡¿qué diablos les pasa a todos?!” Grito Brian furioso saliendo de la cabina de audio, los miró severamente a cada uno y nadie respondió nada, sabían que no estaban haciendo un buen trabajo a causa de su falta de atención.


“Tres horas pérdidas, ¡increíble! Tomen un receso de media hora.” Dijo y salió de ahí, porque él también necesitaba despejarse del ambiente pesado que reinaba en el lugar.


Habían llegado puntuales a la cita e inmediatamente se pusieron a tocar, deliberadamente Brian no les había dado tiempo de conversar o iniciar una disputa más. Creía que la música los ayudaría a relajarse, pero esta vez ni eso aligero el clima de rencores y tristezas entre los muchachos de su banda.


Si la situación seguía así, tal vez fuera necesario suspender el próximo tour, o por lo menos atrasarlo unas semanas, pero eso afectaría significativamente la imagen de My Chemical Romance, cuyo éxito empezaba despuntar con fuerza internacionalmente.


Ninguno de los chicos hablaba, cada uno se encontraba alejado de los otros, atendiendo sus asuntos, ignorándose, evitando cualquier hiriente contacto. Ray y Bob se quedaron ahí como precaución y tratando de hacer las cosas menos difíciles para sus amigos, quienes no se atrevían ni a mirarse entre sí.


Frank era el más afectado de los tres, su rostro reflejaba la angustia que vivía y su triste mirada la culpa que llevaba a cuestas por amar de más, por haberse enamorado de quienes no debía.



Gerard estaba ausente, aún no superaba el haber recaído en el alcohol, no era que se hubiera hundido de nuevo, sino que el solo haber dado un paso en falso lo decepcionaba de si mismo y echaba años a la basura por haber sido débil ante su vicio, aún por un solo día. Estaba apenado con sus amigos y ahora más que nunca no se creía merecedor del amor de Frank. En un momento se acercó a Bob:

“Hey Bob.”

“¿Ya mejor?”

“Si, gracias. Bob… yo quería pedirte que…”

“No hay problema Way, ellos no lo sabrán.”

El vocalista se sintió aliviado por no tener que pedirles un favor más por esa terrible situación, sus amigos lo entendían y agradecía infinitamente a la vida por su amistad.


“Gracias.” Y sin evitarlo el vocalista estrecho a Bob con cariño, se sentía como basura, tan vulnerable, pero tenía quien lo apoyara y eso no tenía precio.



Frank se encontraba charlando con Ray de cierta canción, pero le llamo la atención el momento en que ambos músicos se abrazaron y el otro guitarrista lo notó. Se puso nervioso, porque sabía que Frank empezaría a hacer preguntas, y él era muy malo diciendo mentiras.



Pero el menor solo se quedo observando a Gerard, lo veía con tanto cariño y admiración que Toro se conmovió, ¿cuánto debía amarlo que a simple vista se le notaba? En eso Ray sintió otra mirada sobre ellos, era Mikey, que no quitaba sus dolidos ojos de Iero. En ese pequeño instante Ray Toro comprendió todo, para él quedaba más que claro. Pero al parecer a los protagonistas de esa historia les era difícil ver la realidad, aceptar la fuerza de los sentimientos.

Sin dar tiempo para más Brian enteró al estudio y todos fueron a alistarse en sus instrumentos, pero Mikey se aproximó al manager:

“Necesito hablar contigo.” Le dijo con la convicción que esas inocentes miradas le dieron, él ya lo había decidido y ahora confirmaba que era lo más acertado que podía hacer, el resentimiento jamás lo dejaría en paz.




“OK, después del ensayo.”

“No, ahora Brian. Es necesario, por favor solo unos minutos.”

Al ver la seriedad en las palabras del bajista, su representante accedió: “Vamos al estudio, para estar en privado.”


Y se encerraron, lo que extraño a los demás, menos a Frank que tenía su atención puesta en otros ojos avellana.


Ray salió del estudio aprovechando para ir por una soda y Frank se quedo solo sosteniendo su guitarra, sus ojos seguían los movimientos del vocalista, tanto que ni siquiera se sorprendió cuando él le dirigió una tímida sonrisa. Simplemente no podía dejar de mirarlo, se sentía bien hacerlo. Tuvo el impulso de ir a preguntarle cómo se encontraba, no sentía temor, sólo confianza, algo que lo llenaba de seguridad, de un deseo irrefrenable de estar cerca.


Había un lazo invisible que los unía, a pesar de todo el dolor que habían vivido.



Frank se acerco con cautela al vocalista, y se miraron un momento en silencio. Luego Gerard habló primero:


“Hola”


“Hola.” Respondió Frank bajando la mirada


Había una magia, algo sobrenatural que limpiaba las fallas, la hoja estaba en blanco, y se encontraban en un mejor lugar.


“¿Estás bien?” Ahora preguntó el guitarrista y Gerard desvió la mirada y no contestó


“Gerard, yo… siento todo esto, yo…”


“Basta Frank.” Dijo con pesar, sus ojos se nublaron y con su mano detuvo las lágrimas: “No toda la culpa es tuya.”

Gerard no podía creer que lo amara tanto como para olvidar todo lo que había pasado, pero lo hacía, lo amaba más que a su propia vida. Ni el orgullo, ni el rencor tenían cabida en este amor: “Esto pasará un día. Frankie solo dijimos adiós con palabras.”

Frank asintió y trato de sonreír, sí, era una realidad que lo amaba, pero también lo era que su corazón estaba dividido en dos. 

Justo en ese instante Brian y Mikey salieron de la cabina de audio y el manager dijo que tenía algo que comunicarles:


“Creo que tienen que saberlo desde este momento. El tour se retrasará dos semanas.”



“Pero, ¿por qué?” Dijo Bob, hablando por todos que miraban expectantes a su manager.



“Será tiempo suficiente para conseguir un nuevo bajista. Mikey sólo nos acompañará las dos primeras semanas antes de dejar la banda.”


Se hizo un silencio sepulcral en el que Frank miraba con incredulidad a Mikey.